Stone Breaker Stone Breaker

Álbumes

Mark E Mark EStone Breaker

8.1 / 10

Mark E Stone Breaker SPECTRAL SOUND

Generalmente, Mark E no suena tan duro como en “Archway”. Es un inicio fervoroso, pero también descolocante, a un álbum que marca el debut en formato largo del que para muchos es la auténtica fuerza motriz del sonido nu disco actual, y también una transición a un escenario en el que el artista busca, ante todo, la libertad de acción. Para tener una idea general de lo que ha sido la producción de Mark Evetts en los últimos años sólo hay que acudir a las dos enjundiosas y vibrantes recopilaciones puestas en el mercado por su sello, Merc, “Mark E Works 2005-2009. Selected Tracks & Edits” –dos volúmenes– en los que se recogía su material próxima a la filosofía del editing marcado por el tempo suave del deep house y el slow disco. Ahora, en cambio, el de Birmingham ha parecido subir el tempo unos cuantos bpms y su música viene bañada en sonidos que añaden grosor y masa, más que espacio. Ha ganado músculo, como quien ha pasado horas y horas haciendo pesas, pero ojo: tampoco estamos hablando de una explosividad en carrera propia de un velocista, sino de un puntito más para ganar, sobre todo, fondo y resistencia. “Stone Breaker”, que es un título que transmite una idea de fuerza bruta, es el Mark E de siempre con una vitalidad renovada.

Los incrementos de energía son pocos, pero bien situados. Hacia el final suena “Black Moon”, que es su incursión más firme en el techno con vistas aéreas a la Motor City, y parece como un homenaje a Kevin Saunderson cuando se vestía con el alias de E-Dancer –o a Claude Young o cuando en Underground Resistance abandonaban el patrón electro y se encerraban en un 4x4 marcial–: suena a vias amplias atestadas de coches en plena madrugada. Pero antes de ahí, y justo después – “Oranges”, “The Day”– se puede reconocer al Mark E que se ha encumbrado como un héroe para el público exigente de la dance music y los puristas veteranos. Se hace algo difícil pensar en un público de 20 años yéndole a bailar a un club –sus fans deberían estar ya en la franja de los 30; Mark E es puro adult-oriented–, pero si entendemos que la reverencia por los primeros tiempos de Chicago y Detroit –vía sellos como Rush Hour– está en una especie de edad de plata, entonces “Stone Breaker” es un trofeo de ganador.

De toda la onda retro que lleva inundando la actualidad del house en los últimos años, la aportación de Mark E es la que menos olor a alcanfor lleva incorporada, lo que le da una validez extraordinaria. Hay detalles sutiles que certifican su alta cotización: el schaffel a revoluciones bajísimas de “Black County Saga” –revisión del techno de Colonia en clave cosmic, ahí es nada–, el hard funk con manguerazo ácido de “Belvide Beat” y diversas incursiones a pulmón libre en ese house de seda y terciopelo suavizado con la experiencia de años y un acervo compartido que lleva de Larry Heard ( “Deny This”, “Got To Get Me There”) a 808 State ( “Oranges”) y a mil sensaciones fugaces más. “Stone Breaker” no es un compendio histórico de la gran música de baile, no es una enciclopedia, pero lleva insuflado de manera indeleble el espíritu de más de 30 años de un arte grandioso. Buscarle un reproche a este álbum sería cosa de cretinos.

Javier Blánquez

''Belvide Beat''

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