Start, Restart, Undo Start, Restart, Undo

Álbumes

Anni B. Sweet Anni B. SweetStart, Restart, Undo

7.8 / 10

Anni B. Sweet  Start, Restart, Undo SUBTERFUGE

La pregunta aquí no es por qué Anni B. Sweet se parece tan sospechosamente a Russian Red (¿os suena de algo Brian Hunt? Es el productor del disco, y también ha estado en la órbita de la otra) sino qué habría pasado con Anni (en realidad, Ana López, malagueña afincada en Madrid) de no haber existido Lourdes Hernández (es decir, Russian Red, la otra) un año antes. Y lo que habría pasado es seguramente lo mismo que pasaría con Camera Obscura de no existir Belle & Sebastian: que serían lo más en su estilo. Y es lo que tiene adelantarse, que plantar la bandera y dibujar un nuevo sendero (aunque sea en el manido folk de chicas), cuenta, y cómo. Pero eso no debería servir para desmerecer todo lo que venga detrás. Porque tendríamos que remontarnos a Joni Mitchell y deshacer (una de las palabras claves del álbum de Anni, por cierto, “undo”) todo lo que han hecho las Jewels de este mundo. O, partiendo de los años noventa como Zona Cero, ponerle una velita a Lisa Loeb y tachar la etiqueta “cantautora para todos los públicos” de la lista de huecos de mercado musical.

Porque, admitámoslo, lo que hace Anni, como ella misma admite, es algo que han hecho muchas, pero muchísimas chicas antes que Lourdes, sólo que el ejemplo de la chica del pintalabios rojo queda demasiado cerca (temporal y geográficamente hablando) para obviarlo. Pero si es cuestión (y esa es la cuestión) de juzgar un disco por lo que es, un disco, el primero además en la trayectoria de una artista que no se ha quedado con lo que flota en la superficie del pop nacional sino que ha ido un poco más allá, la cosa no es tan obvia. Porque “Start, Restart, Undo” es un más que digno ejercicio pop a dos voces (una, la de Anni; otra, la de su guitarra, con la que por cierto mantiene una relación apasionada, pues hace poco que se conocen), almibarado y no falto de riesgo (la cosa va de chicas tristes en carreteras polvorientas, basta una escucha del single, “Motorway”, para darse cuenta, pero también hay volantazos imprevistos, como “Oh! Oh Oh!”) y eso ya es mucho más de lo que puede decirse de la mayoría de lo que se edita en este país a diario.

Lo complicado es haber llegado un año después de la explosión Russian Red. Quizá la sombra no habría sido tan alargada si Anni (B. Sweet, alias que literalmente podría traducirse como “Sé Dulce”) hubiera probado suerte en castellano (lo hace, y nada mal, por cierto, en uno de los cortes: “Tumbado En Mi Moqueta Azul”). Pero no lo ha hecho porque estudió en un colegio inglés, le sale el ripio británico con una naturalidad pasmosa, y lo canta mejor, de ahí que existan temas tan melancólicamente perfectos como “Again” o el crudo “Mr. D.” –de versos dulces que embriagan–, por no hablar de “Second Hand”, el mejor corte del álbum, inspiración soul que augura un más que interesante segundo asalto. No sólo tiene presente, sino también futuro. Se puede poner la mano en el fuego por ella, y eso es algo que no se podría asegurar por la gran mayoría de voces del pop español actual.

Laura Fernández

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar