Stars Dance Stars Dance

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Selena Gomez Selena GomezStars Dance

6.3 / 10

Gracias a Dios, sigue habiendo ex estrellas de la explotadora factoría Disney que aún conservan algo de cordura. La Cabbage Patch Kid andante de Selena Gomez no se ha visto envuelta por el momento en ningún escándalo jugoso que con tanto ahínco persiguen los paparazzi, ni tampoco ha caído en la tentación de ese gran fantasma de los nuevos ricos adolescentes que es engancharse al polvo de ángel. Sí que es cierto que algo de credibilidad le falta, sobre todo por tener a Justin Bieber en su historial de rolletes, pero al menos Selena ha sabido gestionar el asunto con cierta dignidad sin necesidad de autodestruirse (su aparición en “Spring Breakers” es, a modo de contrapeso, una de las cosas más cool del año). Ahora, con 21 años recién cumplidos y conquistada la mayoría de edad oficial en Estados Unidos, ha decidido dar el paso de debutar en solitario sin la coletilla en los créditos de ‘The Scene’. Y lo cierto es que este “Stars Dance” que nos ocupa, aun sobando terrenos comunes del pop-dance y el dubstep de garrafón para las masas, tiene momentos extremadamente divertidos que invocan a la mejor Britney Spears, a Gwen Stefani y a esa churrera de hits que es Rihanna en realidad.

La choni de Barbados se manifiesta con descaro en “Like A Champion” (con ese toque jamaicano que tan buenos resultados le dio en “Man Down”), así como en ese guilty pleasure instantáneo que es “Come & Get In”, producida por Stargate con el único cometido de petarlo en los chiringuitos. Pero más allá de esos dos descartes rihannescos de los que la Gomez tan bien ha sabido aprovecharse, o esos resacosos arreglos dubstep post-Spring Breakers que sobrevuelan en temas como la anodina “Save The Day” o “Nobody Does It Like You”, la joven estrellona demuestra moverse con soltura cuando tiene que acogerse a las producciones más urban. Ahí está esa sorprendente “Birthday” que nos da la bienvenida (inteligentísima la maniobra de ponerla al inicio del disco, porque da ganas de seguir escuchando el resto con curiosidad) o ese “B.E.A.T.” tan sexy producido por Freddie Wexler y Jai Marlon que, al igual que el resto de cortes, prescinden de ese discurso hipersexual al que sus coetáneas suelen aferrarse como un clavo ardiendo cuando quieren demostrar al mundo que ya son unas excitadoras profesionales de la libido masculina.

Divertido con cierta homogeneidad y certero aun no yendo muy de sobrado de personalidad que digamos (¿acaso “Slow Down” no podía haber colado como lo nuevo de Ke$ha o la torpísima J.Lo?). Selena Gomez no quiere, ni mucho menos, revolucionar el pop mainstream con este disco. No obstante, acostumbrados a tanto relleno innecesario en trabajos de otras que parten de la misma premisa, se agradece que uno pueda escuchar esto de cabo a rabo sin sentir vergüenza ajena.

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