Star Of Love Star Of Love

Álbumes

Crystal Fighters Crystal FightersStar Of Love

7.6 / 10

Crystal Fighters Star Of LoveZIRKULO

“I Love London” se alzaba como la gema con más kilates del “Kitsuné Maison Vol. 8” y, automáticamente, todo españolito medio enterado de la modernez lucía pecho henchido de orgullo porque, ojo al dato, teníamos un nuevo grupo nacional pegando en el extranjero. La confusión –o más bien imprecisión– se debía a la desinformación y a un Myspace que situaba el grupo en Navarra. En realidad, la broma les ha salido fetén, al menos en España, donde tal imprecisión ha hecho que la fama les preceda donde quiera que vayan. Lo cierto es que, pese a que sólo la parte femenina del conjunto –esa que inexplicablemente no participa en los directos, al menos en todos los que protagonizan Crystal Fighters– tenga pasaporte nacional, hay una entrañable historia detrás de todos esos zanpantzarrak y txalaparta. El abuelo de una de las integrantes dejó como legado póstumo una ópera con elementos del folklore vascuence. Tanto impresionó el documento a los chicos que acabaron bautizando la banda con el nombre de un pasaje de la obra, escuchando Eskorbuto y haciendo mixes como éste.

La parafernalia euskera llamó la atención del público; pero en realidad Crystal Fighters ha sabido aprovechar de manera brillante sus puntos fuertes. Me refiero a su directo, que llevan paseando prácticamente un año y en el que la muchedumbre acaba exhausta y extasiada gracias a esa mezcla rara de “nu-rave-indie-electro-folk-lo-que-sea”. Por tanto, este “Star Of Love” llega con los deberes hechos: tres buenos EPs previos y una puesta en escena con pegada. El resultado de este debut en largo de la banda sólo podía concluir de dos maneras: o bien haciendo estallar la burbuja especulativa en la que se han balanceado todo el año; o bien suscribir que uno de los trendtopics musicales de este 2010 lo es por justicia y méritos propios. Si la primera hipótesis se cumpliera –ya adelanto que no se cumple, al menos de una manera estricta–, todavía podríamos actuar de abogados del diablo apelando al ritmo esquizo y letra facilonga de “I Love London”, curiosamente el tema más alienado del estilo que reina en a lo largo del álbum. O escudándonos en la bondades de “Xtatic Truth”, que son muchas. Las voces corales de la entrada adornando el subidón progressive, los cambios radicales de semblante que se repiten en la canción, las letras que invitan a abandonarse al trance sintético, por ejemplo. Pero no hará falta que usemos los singles para justificar la calidad. En “Star Of Love” hay chicha.

La originalidad brota en varias ocasionas, propiciada por esa “obsesión/pasión” por la idiosincrasia musical vasca que les ha llevado a recorrer el largo camino que separa el folklore más profundo de la tradición punk del siglo XX. Obsesión que ha derivado en un decente conocimiento de la música española de los ochenta, como demuestra el mix que aparece en el primer párrafo. Ahí quedan “I Do This Everyday”, tema en el que uno de los valores más apreciables de la banda alcanza sus mayores cuotas, el dominio de las percusiones. El riff de guitarra metalera, la distorsión de la misma, la rapidez rítmica y el folklore raruno como salvamanteles dejan el tema tan cerca de System Of A Down que asusta. Por el contrario, “Plage” o “At Home” son tan apreciables como diferentes a lo que Crystal Fighters había estado ofreciéndonos en sus singles. Ambas son canciones amables; la primera tiene cierto aire a canción de patio de colegio, pero también tiene un rebufo a rumba, como si The Libertines y Gipsy Kings hubieran cruzado su arte en algún momento del pasado. “At Home” es esa canción emotiva electro-pop construida a partir de los retorcidos preceptos que usan Yeasayer, apelando a los destellos de felicidad, a lo entrañable de poder tararear un “oooh” muy largo seguido de un par de “yeeh” y a la cálida voz pastoral de una de las chicas (no sabría decirte cuál de las dos es porque no las diferencio). Llegados a este punto, la única pega que les encuentro a Crystal Fighters es precisamente no ver más a menudo a las féminas subidas al escenario. En cuanto al álbum, sólo me queda decir “¡ zorionak, chicos!”, un debut defendido bravamente.

Mónica Franco

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