Ssss Ssss

Álbumes

VCMG VCMGSsss

6.7 / 10

Cuando se supo que Martin Gore y Vince Clarke iban a componer un disco juntos, las mariposas empezaron a aletear en el estómago de muchos fans de Depeche Mode. De hecho, uno de los rumores más insistentes del año pasado dentro del universo Depeche había sido una posible reunión de la formación original para tocar “Speak & Spell” –el primer disco de la banda, de 1981–; el único en el que estuvo Vince Clarke y que está compuesto casi en su totalidad por él. Después de su marcha, Martin Gore tomó el control total de la composición de las canciones de Depeche Mode durante los siguientes 30 años –Dave Gahan no consiguió ver sus temas publicados en un disco hasta “Playing The Angel” (2005)–, y es él el genio creador no solo de la música, sino también de la estética y la filosofía que atesora este grupo de oscura y dramática música para las masas. Cuando se escucha “Speak & Spell” –y cualquiera de los discos de Yazoo y Erasure, los dos siguientes grupos de Clarke–, resulta evidente que si él hubiera seguido en la banda, el sonido de Depeche Mode hubiera sido bastante más optimista y colorido; o, al menos, hubiera sido un contrapunto a las composiciones (bellamente) torturadas de Martin Gore. Así que su reunión para hacer algo juntos –además del momento cotilleo y especulación fan– significa algo así como si se hiciera coincidir en una misma habitación a la luz y a la oscuridad. Una vez publicada la noticia del álbum y de saber que trabajarían bajo las iniciales VCMG, quedaba por saber qué tipo de música compondrían. Y lo dejaron meridianamente claro: sería techno, puro y duro. Si bien Dave Gahan tiene un punto decididamente rockero y soul, Martin Gore tiene una inclinación total por la electrónica. El año de la publicación de “Playing The Angel” hizo varias sesiones de DJ –la de Sónar fue celebradísima– en las que demostró su tendencia natural por el techno y el electro más oscuros e insondables –en aquel tiempo pinchaba temas de Motor y Mathew Jonson imprimiéndoles una crudeza visceral impresionante.

“Spock” fue el primer tema que desgranaron de “Ssss” en un maxi fundamental con remezclas de Tony Scott, Regis, DVS1 y XOQ. “Spock” tiene dos partes muy diferenciadas y alimentó perfectamente esta dicotomía de la luz frente a la oscuridad. Fue, sobre todo, un preludio interesantísimo de lo que estaba por venir y una manera de imaginarse a Martin Gore y Vince Clarke pinchando a cuatro manos en un club y reventando el muro de sonido. Tristemente, el resto de “Ssss” –con esas serpientes de colores que reptan y silban en la portada– no está a la altura de “Spock” y no se encuadran en la senda techno que había marcado este tema. Los otros nueve cortes de “Ssss” se mueven más en un electro-techno burlón y poco consistente y se alejan radicalmente de la oscuridad y contundencia que se podía haber imaginado (y deseado).

El conjunto de ‘Ssss’ sitúa a Martin Gore y a Vince Clarke bastante descolgados de la electrónica de 2012 y bastante más apegados al sonido de 2006, con momentos que recuerdan bastante a aquellas ultra hedonistas sesiones de Ricardo Villalobos y Richie Hawtin en las que terminaban brindando con champán y en las que el techno, al final, era lo de menos. De todos modos, aunque “Ssss” no resulta todo lo emocionante y decisivo que se había esperado –probablemente porque en esta ocasión la luz se ha impuesto sobre las tinieblas–, sí que resulta excitante saber que dos de los pioneros de la música electrónica tienen ganas, tres décadas más tarde, de seguir investigándola, retorciéndola y haciendo bailar con ella a las masas. Ojo, esto no es tan lógico como puede parecer. A su edad, muchos artistas habrían editado un disco de country y dirían haber tenido una epifanía y haber encontrado el verdadero sentido de su vida musical. Así que hay esperanza para la electrónica. Dos de sus máximos benefactores siguen creyendo en ella.

Spock

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