Split The Atom Split The Atom

Álbumes

Noisia NoisiaSplit The Atom

6.8 / 10

Noisia  Split The Atom VISION RECORDINGS

Hace unos cuantos días aposté por la muerte del drum’n’bass en la crítica de “Foundation” de Breakage, dejando el veredicto final un poco a expensas de juzgar este disco. Sin embargo, tengo que hacer una primera reflexión acerca del tema. El jungle tendrá una muerte, no sé si dolorosa, pero seguro que lenta. Al fin y al cabo, Roma no cayó en un día. Es más, habría que preguntarse cuán vivo ha estado el género en nuestro país para valorar tal asunto como es debido. Sin embargo, el drum’n’bass ha tenido mejor gloria en el centro de Europa, de toda la vida. El trío Noisia es holandés, pero en la vecina Bélgica el rugir de las baterías causaba estragos la década pasada. Pude comprobarlo in situ, en el Pukkelpop de 2006, cuando una marea de cinco mil personas sufría un trance estroboscópico al unísono a ritmo de Roni Size. No daba crédito. Seguramente, mucha de esa gente era y es fan de Noisia, porque en 2006 el trío ya llevaba tiempo sacando material y tenía uno de sus tres sellos fundado, Vision Recordings.

Así pues, “Split The Atom” es un debut tardío. Roos, de Vlieger y Sonderen han dedicado todo este tiempo tanto a ellos mismos como a otros músicos, a partes iguales. Con una colección de remixes (desde Moby hasta The Prodigy pasando por Foreing Beggars), con dos discos producidos para otra gente ( “For The Masses”, de Hadouken! y “Colour Of Me”, de Tasha Baxter), y la fundación de tres labels (el ya citado Vision, Division e Invisible, que se inauguraba en febrero), se puede decir que lo más “egocéntrico” que han hecho ha sido su sesión para la serie “FabricLive” –volumen 40–. Quizás esta hiperactividad, esta omnipresencia en proyectos dispares, haya propiciado que “Split The Atom” suene un poco a bodegón de sonidos; demasiadas cosas y muy juntas. Pero se les puede disculpar; al fin y al cabo, son tres para crear, tres para elegir, tres para discutir… Y tres son multitud.

Los holandeses han trasladado a este disco la trinidad de sus sellos, con sus diferentes sonidos cada uno: Vision para el drum’n’bass más purista, Division acogiendo los beats con más apego house y electro e Invisible de outlet donde colocar los engendros más experimentales. Precisamente, la faceta más experimental del combo es la que más cojea, pues no acaban de dar con una fórmula para que los temas trasciendan de la mera escucha pasiva. Así, los breakssucios y atropellados de “ Sunhammer” o “ Shellshock” con Foreing Beggars quedan fuera de contexto. Los holandeses también se han excedido con los interludios en forma de beats hiphoperos, muchos de ellos vacuos y repetitivos –como “ Shitbox”, “ Leakage” o “ Headknot” – y otros más afortunados como “ Whiskers” y “ Dystopia”. Basta ya de mentiras, a Noisia lo que se le da bien es el hit zapatillero de pista de baile. Y punto. Y lo mejor del disco está ahí, en su escisión electrosa y en el dominio del drum’n’bass.

Red Heat”, “ Alpha centauri” y “ Split The Atom” tienen pegada, un bombo potente y ritmos muy french touch de suburbio, incluso reminiscencias del disco setentero de lentejuelas. Pero la reina es “ Machine Gun” porque lo tiene todo. Es un subidón casi continuo en el que cada cresta es un cambio de ritmo radical, del electrohouse al techno y, de ahí, al drum’n’bass para volver al electro, siempre acompañado de esas baterías distorsionadas y descomunales de techno-punk. Esmerados son también los temas que suenan a drum’n’bass puro y duro. Que sí, que es un género que no evoluciona, pero una cosa no quita la otra. “ Diplodocus” y “ Stigma”, que ya fueron editados en su momento, sacaron la vena más sucia, más cercana al darkcore y al hardstep, de Noisia, con fortuna y presencia en un montón de recopilatorios. Se reservaban la vena liquid funk para el disco, y se agradece, porque comprende los momentos más escuchables del álbum si estás delante del ordenador y no ciega como topacio en algún garito. Tanto “ Thursday” como “ Hand Gestures” tienen el ritmo contenido pero presente; y la atmósfera lisérgica suficiente como para que te entren a las cuatro de la tarde o a las cuatro de la mañana, sólo hay que cerrar los ojos y dejarse llevar un poquito.

Conclusiones al respecto: “control, seleccionar archivos, papelera de reciclaje” con mucho de lo que hay en el disco, porque ni siquiera llega a hilarse bien con el resto de canciones. Si se hubiesen centrado sólo en una de sus tres vertientes –en uno de sus tres sellos–, “Split The Atom” tendría más peso, más unidad. Pero entonces no sería “Split The Atom”, no desintegrarían el núcleo, no abarcaría todo lo que es Noisia y no serían fieles a sí mismos. En cuanto al drum’n’bass, puede que esté agonizando por estos lares, pero en otras latitudes va a tener una jubilación muy activa mientras Noisia siga insuflando material vía Vision Recordings. Mónica Franco

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