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Jeremy Jay Jeremy JaySplash

7 / 10

Jeremy Jay  Splash K RECORDS / COOP SPAIN – NUEVOS MEDIOS

No tienes más que marcar su número, ¿a qué estás esperando? Él piensa estar ahí (o eso canta en “Just Dial My Number”, muy The Divine Comedy pero también muy Semisonic), esperando a que el teléfono suene. Aunque no te sorprendas si al descolgar te confunde con otro, porque, evidentemente, no eres Morrissey y, a jugzar por el definitivo giro que ha dado su corta y desordenada carrera (tres discos, otros tantos EPs, una falsa banda sonora, un chico raro y adicto al pop de los 50), la voz del que fuera líder de The Smiths es lo que desearía escuchar Jeremy Jay al descolgar. En el primero de los dos discos que piensa publicar este año, “Splash”, Jay, que siempre había acariciado la idea de convertirse en un buen discípulo del de Manchester, ha dado el paso definitivo hacia su lado crooner, o, como admite él mismo en la fantasmagórica “Hologram Feather”, songwriter: “He escrito algunas canciones para ti”. Nueve, para ser más exactos. Y todas hablan de tipos que llegan tarde a todas partes. Tipos que no están donde deberían. Tipos que no encajan. Y tipos que sienten cosas que no saben de dónde vienen (el modestamente luminoso “Why Is This Feeling So Strong” no es sólo el cierre del álbum sino una de las mejores canciones que ha firmado Jay hasta la fecha).

Oficialmente, “Splash” es el tercer largo de Jay, el tipo que comparte algo más que pose (de tío injustamente abandonado) con Alan Vega y Gene Vincent y que inició su carrera con la falsa banda sonora de una película que debía protagonizar él mismo (sí, al chico le gusta el cine): “Dreamland”, pop de pianos desequilibrados y atmósfera encantadora (en el sentido fantasmagórico de la palabra). Y desde luego no su mejor disparo, aunque tenga momentos (el citado “Just Dial My Number” podría figurar entre las canciones favoritas de un jovencísimo Lou Reed, todavía a salvo de las garras caninas de Laurie Anderson; o la deliciosa “It Happened Before Our Time”, una canción triste, sí, pero con corbata) en que lo parezca. Su debut, “A Place Where We Could Go” (2008), sigue imbatible. Después de todo, “Splash”es sólo la primera parte de su producción de este año, así que quizá haya que esperar a a “Dream Diary”, el álbum que planea editar antes de finales de año, para entender por qué Jay necesitaba dividir su más reciente material en dos. Tal vez a “Splash” sea sólo un anticipo de lo que está por llegar, un abrazo definitivo a su citado lado crooner. Tal vez, sólo tal vez. Porque lo cierto es que, aunque deje con ganas de más (algo que suele ocurrir a menudo con Jay, experto en firmar discos que apenas sobrepasan la media hora), “Splash” es algo pequeñito pero enorme. Basta una escucha a “A Sliver Of Chance”, esa pequeña cápsula del tiempo que se aleja hacia algún otro lugar en el que las oportunidades no pasan de largo, o a la luminosa y elegante “Someday, Somewhere”, muy Scott Walker, para descubrir que algo palpita tras el álbum salpicadero de Jay. Aunque sea un corazón roto y decididamente delicado (como el que nos sirve para cenar en “As You Look Over the City”). Queremos más.

Laura Fernández

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