Spirit Animal Spirit Animal

Álbumes

Zombi ZombiSpirit Animal

7.5 / 10

Zombi  Spirit Animal RELAPSE

Permítanme que antes de entrar en faena le menee la base a ese tópico generacional que asegura que el punk surgió como reacción a la ampulosidad del rock progresivo. Lo haré con dos ejemplos. Uno sería el de Julian Cope, un músico surgido de la democratización musical que trajo el punk, pero que asimismo siempre mostró una admiración incondicional por los grupos más pasados de rosca del llamado rock cósmico (una derivación ambiental del rock progresivo más popular). Si no les vale, el caso de Johnny Rotten es más claro aún. Muy poco antes (e incluso durante) de que formara los Sex Pistols se le podía ver por las tiendas de Londres comprando discos de krautrock alemán y del prog-rock más visceral. El problema venía con el virtuosismo más pedante del que se apropió el género, no con la barbaridad más creativa que otros llevaron a cabo.

Digo esto porque el dúo Zombi practica una vuelta poco disimulada al rock setentero de espíritu denso. Y aquí no hay coartada moderna que valga. Desde la costa este, Steve Morre y Anthony Paterra han elaborado cinco temas en los que la narrativa funciona de manera más o menos ordenada: comienzan con unas líneas melódicas (o rítmicas, según la naturaleza de la canción) extraídas de los sintetizadores más vintage que imaginen, continúan con la aparición de una batería que juega con el doom metal, a mitad de la composición se apiadan de nosotros ofreciéndonos un par de minutos plácidos para que cojamos aire y podamos enfrentarnos al subidón apocalíptico del final. Es más o menos lo que encontrarán en cada tema, aunque “ Spirit Animal”, la canción que titula el disco, aporta más matices ambientales que “Spirit Warrior” o “Earthly Powers”, más rítmicos, repetitivos y obsesivos.

Baterías mastodónticas en fase de anestesia, loops de flauta y jipis jevis, crescendos apocalípticos, ritmos machacones repetidos hasta la hipnosis, bucles de sintetizador que creíamos muertos y enterrados, bajos de bajísima frecuencia, paisajes hipersaturados, melodías escondidas en climas irrespirables,… En “Spirit Animal” encontrarán todo un supermercado del prog-rock, con sus artículos más excesivos y sus complementos más ambientales. Señores, vuelve el rock progresivo. No digan que no les avise.

César Estabiel

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