Sparkle Plenty Sparkle Plenty

Álbumes

Cathode CathodeSparkle Plenty

7.1 / 10

EXPANDING

El primer disco que sacó Cathode en Expanding, “Special Measures”, fue una alegría descomunal para el cuerpo, y por dos motivos: primero, porque Expanding, que es un sello de muy buena gente, casi fundamentalista de una IDM melódica que de tan bonita está por rozar lo cursi, se merecía un álbum de ese relumbrón en su catálogo; segundo, porque lo que hacía Steve Jefferis era poner en ridículo los postulados de fusión de pop ñoño y folk con máquinas que defendió el sello Morr Music cuando el invento se le comenzó a ir de las manos. Es decir, en las antípodas de la electrónica edulcorada y desprovista de todo su potencial experimental que defiende Morr, Cathode venía a hacer lo mismo –una IDM higiénica, con guitarras todo el rato, con unas melodías de morirse– sin dejar por ello de apostar por un fondo sucio, extraño o turbulento. En un disco de Morr no hay espacio para esos experimentos, porque entonces los indies se nos asustan por falta de melodías, pero en uno de Cathode los había, y de ahí que “Special Measures” fuera para ponerle un marco. ¿Ocurre lo mismo con “Sparkle Plenty”, esperada continuación cuatro años después? Ocurre más o menos, pero con intensidad menor, y ahí está donde la primera expectativa se frustra. Si antaño Cathode fue lo más cerca del “ Geogaddi” de Boards of Canada que andó nadie, aquí la cosa parece haberse enfriado, tira demasiado de texturas de cristal –y cristalinas; las primeras son las reflectantes, y las segundas las transparentes– y cuida la forma con esmero, lo que no significa que se desvíe en ocasiones del camino bonito –“Control and Restraint” suena como un Alva Noto light– o del camino liso, ya que “Structure Hunger”, muy motorizada, muy Neu!, hace que el disco entre por una vía pedregosa por momentos. Pero vamos, que aunque “Sparkle Plenty” es más gáyer de lo esperado, no es gáyer del todo. Algo ha quedado. Javier Blánquez

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