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Spiritualized SpiritualizedSongs in A&E

7 / 10

COOPERATIVE / NUEVOS MEDIOS

Desde que se desnudara en “Let It Come Down” (01), el alma de Jason Pierce parece navegar en un eterno viaje de redención. Canciones inflamadas (con “fire” como vocablo más utilizado) que envuelven el pecado y sinfonías gospel que limpian anteriores impurezas. Spiritualized ha creado un nuevo subgénero del rock en el que conviven lo sucio y lo puro, lo épico y lo íntimo, lo eléctrico y lo orquestal, lo grande y lo más grande. Aquel “Let It Come Down” vivía en aparente paz; un remanso hecho trizas por el aparatoso “Amazing Grace” (03). Cielo e infierno: dos mitos que necesitaban un purgatorio (más humano, más real) como “Songs in A&E”. Cuenta Pierce que nada más acabar su disco de 2003 empezó a componer nuevas canciones, las que tenemos ahora. Necesitaba apaciguar los ánimos, apagar los rescoldos que aún seguían humeantes tras el incendio provocado por “Amazing Grace”. Las canciones fueron saliendo adelante, pero en su recta final una doble neumonía le quemó el pecho; lo que no habían conseguido sus canciones lo consiguió una bacteria. Fueron largos meses de lucha en el hospital. Cuando volvió a casa, encontró encima de la mesa aquellas canciones que tuvo que abandonar. Pierce confiesa que las sintió extrañas. Había que devolverles la vida. “Songs in A&E” es un viaje más íntimo y sereno, motivado quizás por una mayor necesidad de paz. Eso lo vemos tras una primera escucha. Tras una segunda, descubrimos su disco más equilibrado desde “Ladies and Gentleman, We’re Floating in Space” (97). Una década después volvemos a flotar; en la sinfonía gospel que es “Sweet Talk”, en ese blues cósmico llamado “Death Take Your Fiddie”, en la pose mística de “Soul On Fire” o en todo el apaciguador tramo final. El contrapunto lo ponen las ráfagas garageras de “I Gotta Fire”, “Yeah Yeah” (donde se confunden con Brian Jonestown Massacre) o “You Lie You Cheat”. Jason Pierce sabe que sin el ruido no vendrá la calma. Ha dominado sus excesos pero el purgatorio se lo ha ganado a pulso.

César Estabiel

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