Something Something

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Chairlift ChairliftSomething

7.5 / 10

Exceptuando la inclusión de “Bruises” en un anuncio para iPod Nano, no se había oído hablar mucho de Chairlift por aquí. Más allá de ese mini-hit, punta de lanza del debut “Does You Inspire You”, pasaron desapercibidos entre la avalancha de nuevas bandas de Brooklyn llamadas a ser the next big thing. Ateniéndonos sobre todo al sonido de aquel disco, podríamos decir que de tan volátiles se pasaron de modernos, pero ahora Caroline Polachek y Patrick Wimberly tienen la oportunidad de remediar dicho vacío con este sólido “Something”, un trabajo que llega con un año de retraso sobre lo previsto (sí, ellos son quienes deberían haberse merendado a los ramplones The Hundred In The Hands la temporada pasada) y que lo tiene casi todo para triunfar, empezando por el cobijo de una major. El fichaje por Columbia no sólo les ha garantizado de antemano una atención mayor sino que ha repercutido decisivamente en unos temas que, dicen, fueron escritos pensando en un público más amplio. Llámenles vendidos o como gusten, pero el caso es que ese hecho, en principio un motor ajeno a las instancias creativas, les ha servido para sacar una hermosa punta a su escritura.

Resulta obvio recalcar que en un panorama actual tan poco dado a bailar el agua a las multinacionales ese dato no debería pasar más que como un apunte al margen. Pero es que de hecho así sucede, ya que “Something” persigue la universalidad no sólo desde los nuevos canales que le facilita el mercado sino desde varios frentes diferentes. El más importante, el del salto estilístico que han conseguido dar al batir bien fuerte algunas de las vitaminas más nutritivas del indie actual: del hedonismo ochentero a la paleta psicodélica de colores, sin olvidarse de las pertinentes esencias pseudoafricanas y de una mística que nunca sobrepase la cuota de la horterada. La voz de Caroline, gran protagonista del álbum y baza más potente con la que cuenta el dúo, se encarga sobre todo de controlar esto último. Su camaleónica y desatada garganta, casi tan total como la de Karen O, le permite pasar de diva dream-pop ( “Turning”) a comandante neo-rockera ( “Guilty As Charged”) en un minuto, al tiempo que logra dotar a sus letras de unos dobles sentidos altamente sugerentes. Se la nota con ganas de juerga, menos dopada que antaño, despertando a nuevos estímulos y totalmente recuperada de su ruptura con el que fuera tercer miembro del grupo, un Aaron Pfenning al que hoy ya no se necesita para absolutamente nada.

Cargado de temas complejos pero directos, “Something” es un disco reversible para noche y día, para el club y para la oficina, perfectamente aliñado para ser tendencia por los productores Alan Moulder y Dan Carey. Sus mejores temas son los más verticales, los más ricos en esas texturas asilvestradas que estallan en segundo plano de la mano de Wimberly, multiinstrumentista y colaborador de los divertidísimos Das Racist. Hablamos de temas como “Sidewalk Safari” y la hidráulica “Wrong Opinion”, con las que el disco comienza por todo lo alto, o también de la trabajada “Amanaemonesia” y de esa fabulosa “Met Before” que podrían haber escrito Altered Images hace veinticinco años o Love Is All hace dos. Luego hay otros más convencionales, sobre todo los tres centrales. Algunos suenan a relleno, como la mediocre “Cool As A Fire”, y no por recordar a la Madonna de “Ray Of Light”, sino por palidecer frente a la exuberancia del resto del metraje, pero Chairlift saben jugar muy bien sus cartas y colocarlos, avispadamente, cerca de las bombas más explosivas. Objetivo: mantener al oyente siempre alerta en un disco sexy, crujiente y sabroso que está cargado de sorpresas.

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