Something For Everybody Something For Everybody

Álbumes

Devo DevoSomething For Everybody

6.5 / 10

Devo  Something For Everybody DEVO, INC-WARNER

Veinte años, que se dice pronto, han pasado desde que Devo publicaran “Smooth Noodle Maps”, un álbum que no les hizo justicia y cristalizó en la desintegración anunciada de la banda que pusiera a la ciudad de Akron (Ohio) en el mapa. A día de hoy, poco tienen que demostrarnos estos cachondos mentales que, a finales de los 70, pusieron patas arriba las bases de la new wave con su marcado sentido del humor surrealista y una coartada de-volutiva que, en los tiempos que corren, recupera más que nunca su sentido original. A pesar de la espera, pocas eran las expectativas puestas en los renacidos Devo. Todo lo que tuvieron que hacer ya lo está hecho. De modo que, en este “Something For Everybody”, el morbo radicaba en comprobar si la banda –aun apuntándose a las giras del “coge la pasta y corre por patas”– se habría hundido en la miseria creativa o, por el contrario, nos dejarían un buen puñados de himnos para corear con el Energy Dome bien encasquetado en la cabeza, memento devoesco que todos los fans guardamos en nuestro armario como un must carnavalesco.

Es de lo más curioso que un tema titulado “Fresh” abra el álbum, más que nada porque los parámetros del imaginario musical de Devo siguen inamovibles, a saber: los inconfundibles riffs de guitarra de Bob Mothersbaugh, los sintetizadores galopantes y la invidencia de Mark Mothersbaugh si se quita las gafas. Producido prácticamente en su totalidad por Greg Kurstin –sin olvidarnos de Jon Hill, culpable de la más que pegajosa “Don’t Shoot (I’m A Man)”, que presentaron hace un año sobre los escenarios del SXSW–, “Something For Everybody” hace alarde de su título: probablemente nos encontramos ante el trabajo más bailable y easy listening de su carrera. Para muestra, “Mind Games”, un corte que nos hace rescatar el “New Tradicionalists” y que, tomando prestadas las bases del “Pocket Calculator” de Kraftwerk, nos teletransporta acertadamente a los ochentas con ese deja gameboyista que se gasta.

En la línea de “Mongoloid” hallamos “What We Do”, pero si algo sorprende en este largo son las ansias de desbocarnos en el gimnasio como es el caso de “Human Rocket”, que habría hecho mucho daño hace unos años en plena vorágine nu-ravera. Auto-homenajéandose en “Sumthin’” –los latigazos de “Whip It” hacen acto de presencia de forma más que descarada–, el mayor problema de “Something for everybody” recae en la linealidad de buena parte de sus temas y el hecho de que esta maratoniana espera a la que nos han sometido, ni mucho menos, está justificada al oír los doce temas que nos ocupan. No hay cambios. Es más: hace unos meses, Devo dieron rienda suelta a la sabiduría de los internautas dándoles la opción de escoger el tracklist del álbum, y lo más reseñable de este referéndum se tradujo en la variación de color que ha sufrido el cubículo de energía: ahora es definitivamente azul.

A priori, no tiene que ser malo que el grupo opte por no despeinarse a la hora de hacer las canciones –el sonido no sorprende–, pero sí es un problema que haya carencia de frescura y de hits –para saciar el apetito tendremos que rescatar su discografía anterior–. “No Place Like Home”, a pesar de recrearse en el sarcasmo de “Beautiful World”, no acaba de calar, como tampoco lo hace “Step Up”. Gracias a Dios, para el final se dejan “March On”, un cierre que deja buen sabor de boca y que debería hacer mucha pupita si algún gurú de las cabinas se animara a remezclarla. Dicho esto, “Something For Everybody” supera con creces a “Smooth Noodle Maps”: es mucho más divertido y ameno, a pesar de retroalimentar sus señas de identidad. No son lo que eran, pero es de agradecer que, pudiendo vivir de las rentas –ellos que pueden–, los de Akron se animen a lanzar un largo que habría cobrado mucho más sentido, como mínimo, hace cinco años.

Sergio del Amo

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