Some Say I So I Say Light Some Say I So I Say Light

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Ghostpoet GhostpoetSome Say I So I Say Light

8 / 10

Hace ya dos años que Obaro Ejimiwe, mejor conocido como Ghostpoet, vio publicado su debut “ Peanut Butter Blues And Melancholy Jam” en Brownswood Recordings, el sello de Gilles Peterson, un trabajo con el que consiguió marcar un antes y un después en la entonces agonizante rima británica. Un álbum de diez cortes en los que el nivel de calidad era consistente, con letras que se convirtieron en salvavidas en una Inglaterra post-riots. El cantante y compositor consiguió con este debut hacerse un hueco en el panorama independiente, y también estar en la lista de nominados al Mercury Prize –premio otorgado anualmente al mejor álbum del Reino Unido e Irlanda–. Su presencia fue requerida en festivales como Glastonbury, Sónar y Latitude (por nombrar unos cuantos), y su gira lo llevó a afianzarse en los escenarios, creciendo sobre ellos con cada fecha. Su vida dio un giro de 180 grados y la música se convirtió en su único trabajo. Esta libertad resultó en largas sesiones creativas en las que Obaro vio la posibilidad de poder experimentar y hacer lo que siempre había querido: concentrarse en la música sin tener que pensar en listas de popularidad o sí su trabajo será bien recibido por la crítica.

Obaro quería desarrollar su sonido, lograr algo más elaborado y más maduro que su debut, que fue autoproducido en su habitación. Para conseguir esto se rodeó de los colaboradores perfectos: Lucy Rose y Gwilym Gold (ex Golden Silvers) en la voz, la visión experimental de Charles Hayward, y nada más y nada menos que Tony Allen, padre del afrobeat en las baterías. Para las tareas de producción encontró al aliado ideal en Richard Formby, quien ha producido recientemente el “News From Nowhere” de Darkstar, y el exquisito “Two Dancers” de Wild Beasts en el 2009, además de haber sido el ingeniero de los “Outside Closer” y “Cold Water” de Hood, y haber participado como músico en el “Come On Die Young” de Mogwai. Las colaboraciones obedecen a los deseos de Obaro, salvo la inclusión de Tony Allen, que fue sugerido por Formby en cuanto este escuchó la maqueta. Los beneficios que proporciona un estudio en condiciones, y un puñado de instrumentos reales es más que evidente. Obaro ha cambiado de sello discográfico y ha pasado a formar parte del roster de PIAS, una discográfica que le ha permitido total libertad creativa, factor que, sumado a las condiciones de grabación, ha dado lugar a un trabajo mucho más refinado.

A efectos líricos, “Some Say I So I Say Light” se encuentra en el mismo lugar en el que su álbum anterior: Obaro dice lo que le apetece, sin cortarse, sin cuestionarse, con los impulsos de las tripas y el corazón como excusa suficiente. Los temas son problemas y situaciones que nos afectan a todos en mayor o menor grado, cualquiera puede verse reflejado, sus letras están abiertas a múltiples interpretaciones. Igual de abierto es su sonido, difícil de etiquetar porque los temas van de un lugar a otro y saltan estilísticamente, sin complejos, sin seguir ningún tipo de moda o escuela, siendo estas dos constantes sus mayores virtudes. Las canciones que suelen marcar un punto en determinada época, tienen una pegatina con la fecha de caducidad bien visible. De la misma forma, las letras, que son muy específicas, acaban teniendo un público bastante limitado. Lo que fabrica Ghostpoet puede lo mismo gustarle a los fans del hip hop, a los del grime, a los del indie pop, y a los seguidores de la música electrónica y experimental. Obaro no se conforma con escuchar un sólo género musical, y eso se adivina en su música. Se pueden encontrar elementos de hip hop, de dubstep, de pop, de rock progresivo, de post-rock, de IDM, de garage, e incluso de krautrock, por lo que ponerle una etiqueta a su sonido sería absurdo.

Obaro siempre ha confesado que su proceso creativo no es otro que dejar fluir las ideas que va condensando con intención de confeccionar nuevos temas. Y esto es algo que se respira en la mayoría de sus canciones. Suben y bajan, ondulan, dan giros inesperados y sorprenden. Si hubiera que darle una etiqueta, tendría que ser una tan amplia y elaborada como el disco; los adjetivos más acertados e inamovibles serían: experimental, innovador y ecléctico. “Some Say I So I Say Light” es el ejemplo claro de la interacción humana con la tecnología, del matrimonio perfecto entre lo digital y lo analógico.

“Cold Win”, el cautivador track que abre el disco, es uno de los temas con los que Obaro intenta rendir homenaje al garage old school. Un tema delicioso que se podría pinchar junto a Burial o Biscope sin desentonar. “Them Waters” lo comenzó a escribir mientras estaba en la casa de Mike Skinner de The Streets añadiendo voz a “ Tidy Nice and Neat”. Obaro dice que sentía que tenía que hacer algo mientras estaba ahí si le daban oportunidad de hacerlo. Así que la demo se quedó grabada y almacenada, y no fue hasta el momento en el que se puso a recopilar material para el nuevo álbum cuando recordó que la tenía y vio que merecía la pena desarrollarla porque podría funcionar. El coro es tremendo, es una súplica para acabar con el dolor de forma drástica. Obaro repite: “Send me down the Thames” una y otra vez hasta que consigue contagiar esa derrota.

“Dial Tones” habla del momento en que te peleas con un amigo o un familiar y te acabas distanciando. En el tema colabora Lucy Rose, quien además de colaborar con Bombay Bicyle Club publicó un álbum delicioso el año pasado. Esta canción no sería lo mismo sin su delicada y dulce voz. La rima y el ritmo del primer verso en manos de Obaro son una delicia: “So slanging slamming screams/ Just bounce round the living room / And eyes go red like brake lights right /But ain't no sudden hopes or / Bolts out the blue /I'm left in a state of hue, true, true”.

“Plastic Bag Brain” cuenta con el sello inconfundible de Tony Allen, además de la colaboración en la guitarra de Dave Okumu de The Invisible. Sin duda, uno de los mejores tracks del álbum. Y “Thyme Thyme Thyme” es el único tema que le conecta directamente con su disco debut, el fraseo y el ritmo son muy similares, y el título es otro juego de palabras más, mientras que “Meltdown” habla de amores que terminan. Obaro se confiesa muy fan de la teoría de los opuestos, y mientras la música es uptempo y de carácter brillante, el asunto de la letra es bastante oscuro. El vídeo consigue transmitir todo ese sentimiento de ruptura, de ciclos que terminan y que por muy duros y traumáticos que puedan ser, representan una especie de liberación y nuevos comienzos. Colabora Woodpecker Wooliams en la voz. Un acierto al igual que lo es la inclusión de Lucy Rose. La relación entre lo acústico y lo electrónico que Obaro quería explorar se ve claramente ejemplificada aquí.

“Sloth Trot” es su intento de hacer rock experimental y psicódelico. Colabora Charles Hayward en la batería, convirtiendo esta canción en una de las más experimentales del disco. De mientras, en “Dorsal Morsel” colabora Gwilym Gold, primero con un armonioso zumbido, y después en un coro en loop, interminable. Este es otro de los temas fuertes del disco, sin restar mérito al resto. “Msi Musmid” tiene un título con palabras invertidas, ‘Dimsum ism’, a Obaro le gusta jugar con la ventaja de títulos de canciones que no desvelan nada, que no den ideas de lo que hay dentro de las canciones. “12 deaf” concluye con una sección de cuerdas que pone la piel de gallina, y aquí vuelve a jugar con los polos opuestos ya que la música llena de optimismo y luz mientras que la letra es todo lo contrario.

El trecho final de “Comatose” cuenta con unas cuerdas y sonidos que recuerdan a un videojuego y que en conjunto terminan elevando el tema a nivel experto. Convirtiéndolo en la banda sonora de una película futurista. “No Subject, No Sender” cierra de manera magistral un trabajo que se debería poner en el apartado de avantgarde y que debería de estar en las listas de discos importantes de este año. Ghostpoet ha salido vencedor de la dura labor que representaba dar continuación a su impresionante debut con un trabajo más maduro y de imprescindible escucha.

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