Hasta Que La Soledad Nos Separe Hasta Que La Soledad Nos Separe

Álbumes

Úrsula ÚrsulaHasta Que La Soledad Nos Separe

7.3 / 10

Úrsula  Hasta Que La Soledad Nos Separe FOEHN RECORDS

Ahora que David Cordero, en compañía de Juan Luís Castro, ha publicado el que probablemente sea su mejor trabajo desde que inició su andadura al frente de Úrsula, parece fácil y ventajista proclamar que a la banda le sienta muy bien haber prescindido de la voz, pero es la pura verdad. El proyecto ha ganado en sutileza, contención, pureza y personalidad dejando de lado ese apartado y, de paso, también ha perdido buena parte de la previsibilidad y sobreactuación de algunos momentos de su discurso, sobre todo aquellos en que las letras autodestructivas y atormentadas del compositor flirteaban más con la autoparodia y el cliché depresivo que con una idea emocionalmente ambiciosa y profunda de su propia música. Tampoco ayudaba la sumisión consciente y abierta a un sonido heredero del post-rock con despuntes electrónicos que muchos teníamos plenamente asimilado ya y que apenas tenía opciones de sorprender, y este aspecto también ha cambiado para bien en su retorno. Nuevas influencias, nuevas ideas, nuevos horizontes.

“Hasta Que La Soledad Nos Separe”, un mini-álbum de media hora que podríamos considerar el inicio de una nueva era para el grupo, llega, pues, con dos grandes cambios muy destacables y notorios. El primero, claro, la abolición completa y total de la voz y las letras como hilo argumental de las canciones. En su nueva vertiente instrumental todo parecen ser buenas noticias: al no sentirse sometido al dictado de unos textos, una voz, una melodía e incluso una estructura rígida, el discurso avanza con más delicadeza y finura, poco a poco, con el paso firme pero espaciado, fiel a las leyes del nuevo ambient. Se incrementa, también, su poder evocador, pues cuando Cordero cantaba muchas veces perdías el hilo o te abstraías del contenido si no simpatizabas con el tono de las letras. Aquí se incide más en esa visión casi cinematográfica de los grandes referentes del ambient y el resultado, a oídos del oyente que busca una emoción más fluida y natural que impostada o forzada, no puede ser más satisfactorio y meritorio.

La segunda gran novedad tiene que ver, imagino, con un cambio en los hábitos de consumo musical de Cordero. Se nota, porque él mismo lo deja patente y no se esconde, que en estos dos o tres últimos años el músico andaluz ha encontrado nuevas ideas y nuevos soplos de inspiración en la escena ambient y en los nuevos popes de la neoclásica. De hecho, Rafael Anton Irisarri se encarga de la masterización del disco, y eso ya nos da una pista muy clara sobre este asunto. La huella del catálogo de sellos como Kranky, Type, Miasmah, Home Normal, 12k o Touch aparece de forma muy explícita en los desolados paisajes ambientales que construye Úrsula, y eso repercute de una manera evidente y también positiva en el presente del grupo, que parece más cómodo que nunca con este formato instrumental arropado por drones ambient, incisos instrumentales neoclásicos –básicamente a piano, que ya surge aquí como una herramienta clave en el desarrollo de su nuevo sonido– y mantras reconfortantes que desprenden melancolía, aislamiento y desconcierto sin necesidad de buscarlo a conciencia ni de forzarlo. Todo fluye con más naturalidad y lógica interna, y para los que teníamos algún conflicto con la versión primeriza y más evidente de Úrsula esto supone una grata y muy agradable sorpresa. Pueda parecer más o menos oportunista –el post-rock parece un género residual y ahora es el ámbito neoclásico el que pega fuerte en el underground más avanzado–, pero lo cierto es que “Hasta Que La Soledad Nos Separe” es un digno rival de muchos lanzamientos internacionales guiados por el mismo patrón y la misma búsqueda. Transmite tensión y melancolía, desprende belleza e intensidad paisajística y contiene fuerza e ilusión. Testimonio de una regeneración creativa, expresiva y emocional que ayuda al grupo, en primera instancia, pero también a la escena independiente nacional, que salvo alguna excepción – Balago o The Folding And The Point, ésta con acento francés– todavía sigue huérfana de una escena ambient-neoclásica competitiva, productiva y fiable.

Julio Pardo

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