Solar Bridge Solar Bridge

Álbumes

Emeralds EmeraldsSolar Bridge

8.5 / 10

Emeralds Solar Bridge Solar Bridge

HANSON Resulta fascinante que, en un estado tan aburrido como Ohio (¿acaso hay algo allí, aparte de carbón y maíz?), haya surgido una escena de ruido tan intensa como la que existe, que comprende varias bandas y sellos de mucha calidad. Entre las primeras hay nombres como 16 Bitch Pile-Up, Burning Star Core, Mike Shifle t, Lambsbread o Tusco Terror, auténticos paladines dentro de ese subgénero que cultiva el amor por los pedales de distorsión y los sintetizadores analógicos. Entre los segundos, existe toda una constelación de pequeñas plataformas, con nombres tan extravagantes como E picene Sound System, Drone Disco , Together Tapes o Hanson Records, casi siempre dirigidas por algún chalado desde su garaje, y casi siempre haciendo gala de una potente vocación ocultista. Unos y otros, en fin, son gente que trabaja con tiradas limitadas y formatos poco o nada estandarizados (vinilos, CD-Rs, casetes), gente que se retroalimenta entre sí, a fin de mantener la esencia de su particular "escena" incorrupta, sin contaminar, lejos de ese foco de exposición que es internet. Esto no es nuevo ni exclusivo; hasta la llegada de los compactos grabables, la escena industrial europea funcionaba exclusivamente con este formato, y lo mismo ha sucedido en Estados Unidos con las vertientes más ariscas del noise y el rock ruidista y vocinglero: bandas como Wolf Eyes o Yellow Swans han recorrido ese camino antes de alcanzar la (ejem) fama.

Y ahí es donde entran en escena Emeralds, un trío que forman Mark McGuire, John Elliott y Steve Hauschildt (todos ellos, cómo no, embarcados en varias bandas paralelas y proyectos en solitario), y que es la última sensación dentro de Nohio (que, como ya habrán adivinado los lectores más sagaces, es el nombre al que responde la escena noise de Ohio). Tal vez porque, a lo largo de dos años y más de veinte lanzamientos (como todos sus coetáneas, Emeralds es una banda prolífica hasta la extenuación), el trío ha ido moviéndose desde una versión del noise troglodita y rasposa, ejemplificada en títulos como "Bullshit Boring Drone Band" o "Dirt Weed Diaries", hacia una visión más cósmica del asunto, en la que entran en juego elementos tan poco habituales (para una banda así, quiero decir) como melodías, texturas acariciantes y un gran amor por el detalle. Se diría que el trío ha descubierto el kraut-rock, porque en las dos largas piezas que componen "Solar Bridge" se escuchan ecos de Ash Ra Tempel y de los primeros Tangerine Dream, guitarras que parecen robadas a Manuel Göttsching (y esto era un piropo) y retazos de un minimalismo domesticado. Dos piezas que florecen de manera lenta y delicada, enseñando primero sus capas más amables y melódicas, para después dejarse contaminar por un mar de texturas analógicas, pulsos eléctricos y drones que poco a poco va ahogando todo lo demás, hasta que sólo queda una gloriosa, hipnótica, ola de distorsión. La fórmula no es nueva: ahí tienen artistas como Growing, Belong, Nadja o Tim Hecker, que también la explotan con soltura, pero hay que reconocer que en manos de Emeralds suena fresca y emocionante. No es raro que en Hanson hayan decidido publicar este disco como se merece, con una tirada de verdad y en un compacto de verdad (en breve, también estará disponible en vinilo), y tampoco sorprende que la vanguardia neoyorquina se haya fijado en ellos: No Fun Productions y Troubleman Unlimited ya han anunciado nuevos discos, y todo apunta a que en 2009 vamos a tener muchas y muy buenas noticias de estos tres chicos. Agucen los oídos.

Vidal Romero

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