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Álbumes

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7.5 / 10

CAPTURED TRACKS

La primera canción que grabaron Patricia Hall y Ian Hicks, las dos mentes que hay detrás de Soft Metals, penúltima sensación surgida desde el sello Captured Tracks, fue una versión de “Red Light” de Siouxsie and the Banshees. Toda una declaración de intenciones, pues la música que fascina a esta pareja es la electrónica embrionaria, la new wave de dejes góticos, el sonido industrial, el Chicago house y el italodisco. Más tarde incluso reinterpretaron “Hot In The Heels Of Love” de Throbbing Gristle para dejar las cosas aún más claras. Por ello, resulta lógico que cuando se establecieron como grupo hace dos años completasen una ya nutrida colección de sintetizadores analógicos antiguos y cajas de ritmos que Hicks empezó a recopilar hace una década cuando escuchó por primera vez a bandas como Chris & Cosey y Gary Numan. No en vano, son estos instrumentos los que vertebran sus canciones, aunque la voz de Hall asome a menudo y sirva como contrapunto cálido ante tanto ambiente gélido (qué mejor ejemplo de este acertado recurso que “Always”). A veces la chica nos recuerda a la fallecida Trish Keenan y otras a Alison Statton de Young Marble Giants. Cuenta Hicks que pese a tener muchos más, para su álbum de debut homónimo ha utilizado principalmente aparatos como los SCI Pro One, Juno60, JD800, Jx3p, Mono/Poly y las míticas Roland TR-808 y Roland TR-707. Casi nada. Canciones como “Hold My Breath” y “Pain”, tan sustentadas por las cajas de ritmos, recuerdan mucho a la dark wave centroeuropea de Absolute Body Control.

El resultado que obtienen en “Soft Metals” es una música claramente sintética. “The Cold World Melts” –rescatada con algunos arreglos nuevos de su primer EP del mismo nombre que publicaron en Captured Tracks– parece ser una de esa piezas olvidadas de los ochenta que algún empleado de Clone Records encontró en una caja llena de discos de un sótano polvoriento y se decidió a reeditar. Y siguiendo con los paralelismos holandeses, el inicio de “Eyes Closed” parece beber de las mismas fuentes a las que Legowelt recurrió en ese soberbio maxi que es “Tower Of The Gypsies”. En un terreno similar, el espíritu de Patrick Cowley parece asomar en “Voices”. Y para que no parezca que todo son referencias al sonido de ese época, ahí está “In Throes”, que podría pasar por ser un tema de The Knife.

Muchas veces se ha insistido en que la pasión de Soft Metals por Kraftwerk es enorme. Lo que no es cierto es que este disco contenga tantos guiños al seminal grupo alemán, pese a que las pulsiones rítmicas de los sintetizadores de las que hace uso Hicks en “Psychic Driving” recuerden a las que empleaban Ralf y Florian. El tema trata, además, de las investigaciones en la materia de la psique humana que se reflejaron en los documentales del prestigioso cineasta Adam Curtis. No en vano, sus canciones nos quieren hablar de ciencia, amor, emoción e imaginación. Un discurso que aúna pasado, presente y futuro. En resumidas cuentas, una de las principales esencias de la música electrónica.

Aunque no tienen mucho que ver con Cold Cave y The Soft Moon, lo que es evidente es que comparten un mismo amor por la oscuridad y los sonidos más industriales. El problema con el que se pueden topar Soft Metals es que pese a pertenecer a uno de los sellos indies más respetados, su música electrónica no es tan indie-friendly como las bandas citadas. Un handicap, en todo caso, más coyuntural que musical, pues han demostrado talento de sobras para que sus canciones sean un imprescindible en las sesiones de los DJs más nostálgicos.

Álvaro García Montoliu

“Psychic Driving”

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