Snowflakes and Carwrecks Snowflakes and Carwrecks

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Hauschka HauschkaSnowflakes and Carwrecks

7 / 10

Hauschka  Snowflakes and Carwrecks FAT CAT

La tercera entrega del pianista alemán Hauschka para el sello británico Fat Cat ha visto la luz en formato corto, un ep hecho con descartes de su anterior y alabado album " Ferndorf" (Fat Cat, ’08), con el que mantiene evidentes lazos emocionales. Hauschka es especialista en una técnica que popularizó en su día John Cage hace más de 70 años: la del "piano preparado", que, para aquellos que no lo sepan, consiste en tunear el piano introduciendo cualquier variación tonal que mute su habitual sonido, bien transformándolo en un instrumento de percusión, bien apagando el sonido de sus cuerdas persiguiendo el encuentro de nuevos matices sonoros. Como aquel que sale al mercado, este virtuoso de Düsseldorf que responde al nombre de Volker Bertelmann es especialista en recorrer la ciudad buscando cacharros y juguetes que pueda introducir en el piano, reciclando de esta manera su rigurosa perfección en un instrumento más abierto y único, que Hauschka sabe aprovechar para, al igual que Erik Satie, añadir un toque de luminosidad pop a sus canciones no exento de un aire de experimentación.

Más allá de esta técnica del piano preparado, que siempre parece seducirnos cuando juguetea con la música de alcance más popular, esta nueva entrega de Haushcka continúa incidiendo en los mismos campos semánticos a los que ya nos tenía habituado en anteriores trabajos: un clasicismo liviano y delicado, trazado con una precisión formal y compositiva admirables que abraca incluso a los intrumentos de cuerda. Un disco romántico acompañado de una electrónica suave y dulce, sin apenas protagonismo.

De las siete canciones que componen la edición en cd (cinco para la de vinilo), "Ginsterweg" es la que parece en primer lugar con una superposición de de pianos intensa y gélida. Le sigue "Eisblume", más calma y emotiva, quizá una de las más bellas de este ep. "Wonder" comienza con un ritmo electrónico sordo al que se va superponiendo una melodía preciosa, que bien podría aparecer en películas orientales como el "Verano de Kikujiro", de Takeshi Kitano. Detrás van apareciendo todo tipo atmósferas creadas gracias a la manipulación (directa e indirecta) de las cuerdas del piano. Canciones como "Tanz" aparcan a un lado la melancolía que preside este ep y rompe una lanza por el dinamismo, un arcoiris después de la lluvia. El disco da paso a los tonos fríos con "Kindelsberg" y "Hauberg", una pieza de nueve minutos densa y redondeada con trazos más experimentales. Termina con "Tagtraum", una pieza más cálida y vital. El epílogo perfecto de una obra con dos ediciones.

David Pareja

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