Smart Bar Chicago 1985 Smart Bar Chicago 1985

Álbumes

Sonic Youth Sonic YouthSmart Bar Chicago 1985

7.8 / 10

En octubre de 2011 los fans de Sonic Youth amanecíamos con una noticia que ponía contra las cuerdas el futuro del grupo: la separación de Kim Gordon y Thurston Moore trascendía el mero cotilleo, porque con ella se rompía el núcleo duro de uno de los grupos más importantes del siglo XX. Los temores no eran infundados, y si bien los miembros de Sonic Youth no han parado este año, lo han hecho por separado: Lee Ranaldo publicaba “Between The Times And The Tides”, Kim Gordon se embarcaba en una gira junto a Ikue Mori y Thurston Moore lo mismo se apunta a un recital de poesía que a encabezar un festival dedicado a la memoria de Kurt Cobain. Steve Shelley es el único que ha permanecido en un discreto segundo plano, si bien ha acompañado a Lee y a Thurston en algunos de sus proyectos.

Ninguno de estos proyectos, sin embargo, puede colmar lo que más hemos perdido con este paréntesis del grupo: sus abrasivos directos. Pocos grupos pueden presumir de dar conciertos como los suyos, absolutamente corrosivos, intensos e inspirados; hasta cuando les daba por arrancarse con solos de guitarras disonantes de más de media hora era imposible mantenerse indiferente. Y en estas que llega “ Smart Bar Chicago 1985”, un disco grabado en directo que viene a aplacar los ánimos de quienes echamos de menos sus directos. Aunque los álbumes en directo suelen pinchar precisamente porque, o están demasiado mal grabados o tan producidos que se pierde lo que es la esencia de un concierto, aquí no es el caso: “Smart Bar Chicago 1985” tiene lo mejor de los directos de Sonic Youth, con la ventaja añadida de que contiene el que probablemente sea su repertorio más arriesgado, el que más juego les ha dado siempre en directo y también, admitámoslo, el menos accesible: en este concierto sonaron algunas de las canciones más peliagudas de “EVOL”, “Bad Moon Rising” y “Confusion Is Sex”, tres de los álbumes más radicales del grupo, con los que rompieron cualquier canon existente y redefinieron eso que se ha dado en llamar noise-rock.

Tras la escucha del disco, está claro que quienes fueron aquella noche de 1985 al Smart Bar de Chicago debieron vivir uno de los mejores conciertos del grupo: abren con esa maravilla ruidista que es “ Halloween” en la que Kim Gordon parece cantar desde el mismísimo infierno, con esa voz tan característica que grita en susurros, arrastrando las palabras, como si se le fuera la vida en cada una de ellas. A partir de ahí, las canciones más nihilistas del grupo se suceden como un tiro: la mítica “ Death Valley '69”, una “ I Love Her All The Time” aún más cruda que la de estudio, la ruidista “ Kill Yr. Idols”... Y rematan la faena con un “ Expressway To Your Skull” de nada menos que diez minutos (y sí, con sus míticas distorsiones elevadas a la enésima potencia), la menos conocida “ Madonna, Sean And Me” y, finalmente, el broche perfecto con “ Making The Nature Scene”. Imposible escuchar este disco sin pensar en todos los conciertos a los que se ha asistido de Sonic Youth y, más aún, sin echarles terriblemente de menos.

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