Slow Dancing In A Burning Room Slow Dancing In A Burning Room

Álbumes

El_Txef_A El_Txef_ASlow Dancing In A Burning Room

7 / 10

Bluf. Escucho el álbum de debut de Aitor Etxebarria, alias El_Txef_A, mientras preparo puré de verduras. Odio profundamente comer verduras pero sé que lo tengo que hacer y por eso las hiervo todas de golpe y las paso por la Turmix. Me pregunto si a los productores que ganan terreno en la música a base de EPs y remixes les pasa lo mismo con su álbum de debut. No les hace gracia pero saben que es un trámite ineludible para continuar con su carrera. Después de comer puré (y hacer sopas con el caldo de la verdura) he de decir que siento cierta satisfacción, me dignifico y me regodeo en el orgullo que le debe producir a mi madre verme comer puré sin ningún tipo de coacción. Pero el mal trago (esas 30 cucharadas de papilla naranja con extra de sal y pimienta) no me lo quita nadie.

A El_Txef_A lo he visto y lo he oído disfrutar en muchas ocasiones. La primera vez que escuché su directo quedé maravillada con el sonido y la elegancia; cuando lo he visto pinchar, clase, groove y calidez han sido los mejores calificativos para definir sus sets. Cuando repaso su colección de referencias para Fiakun, Flumo e Hypercoulour – “She Kissed Me First” especialmente– tengo la sensación de estar escuchando a un tipo lo suficientemente listo como para saber disfrutar la vida al máximo, pero lo suficientemente cabal como para no hacerse daño ni hacérselo a los demás. Traducido a la versión productor: un tipo capaz de coger el deep house, quitarle las barreduras de frivolidad y la caspa veleidosa y cambiarlas por melodías de piano y samples de voz que te llegan a la patata, paran el tiempo y te hacen formar parte del momento.

En Slow Dancing In A Burning Room hay un fantástico trabajo de producción, con grabaciones de instrumentos especialmente para la ocasión, colaboraciones vocales, giros drásticos de sonido para mantener la atención de quien escucha en su casa, etc. Que Etxebarria va sobrado de calidad en el estudio era algo que ya se intuía en sus directos. Sin embargo, todo ese tesón aleja las canciones del campo del deep house, de la pista de baile y, por ende, de las sensaciones que despierta su discografía anterior. Quien espere encontrar en este disco ese tema de chart de Beatport que desista. Quien vaya buscando tratados de pop moderno con aire electrónico puede llevarse una grata sorpresa con la soulera “Lovely Minds” o con “Broken Bridges”. Baladas para bailar en la intimidad del hogar, para los afters de sala de estar.

Y quien tenga aspiraciones más allá de track rompepistas, debería ver su culo moverse satisfecho con “Feeling Idiot”, un corte vintage y sorprendentemente alegre –para la dosis de melancolía que atesora todo el álbum, solo hay que escuchar los primeros dos minutos y pico plasmados en “A Place To Fall Apart”–, construido a base de superponer loops de piano, saxo, sinte y vocal. Pegadizo, sexy y a la vez inocente. Como Jimmy Edgar después de una castración química. Y pese a que no atesora ese ímpetu contenido que hasta el momento se había escuchado en los temas de El_Txef_A, “Rise And Fall” es probablemente la joyita del disco. Tenue, cadencioso y con una línea de piano que consigue cambiarle el sabor a cualquier crema de verduras. Sintetizando: Etxebarria ha pasado las 30 cucharadas; ha demostrado que forma parte de esa quinta de productores nacionales con calidad sobrada pare ser bookeados en el extranjero. Todo lo que está por venir va a saber a postre de domingo.

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