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Pye Corner Audio Pye Corner AudioSleep Games

8 / 10

Hace medio año, Pye Corner Audio era jabugo esotérico sólo al alcance de los muy versados en los misterios del underground hauntológico. Pero llegó el sello Type, con su afán de exhumador de misterios, y planchó un doble vinilo que recopilaba los dos primeros releases de este proyecto prácticamente anónimo, distribuidos primero en ficheros de audio furtivos y luego regrabados en ridículas tiradas en cassette, ambos titulados “The Black Mill Tapes” (volúmenes uno y dos). Justo a la vez se difundía, en CD-r y digital, la tercera parte de la trilogía, una colección de viñetas electrónicas que daban una idea poética de lo espectral, lo vaporoso y aquel tiempo de los sintetizadores ancestrales, aunque todo eso habría seguido oculto de no ser por el rescate en plástico de Type. Cuando escribimos la reseña de aquel doble vinilo, “Black Mill Tapes Volumes 1 & 2”, ni siquiera sabíamos quién estaba detrás de esta música arcana, sólo que su artífice se escondía bajo el nombre de The Head Technitian y que estaba influenciado muy profundamente por la era de las grabaciones en cinta magnética de los laboratorios de la BBC, las bandas sonoras de las películas de terror y la ciencia-ficción de serie B de los años sesenta y setenta, que su fascinación por lo analógico, las cámaras de eco y lo inexplicable –tanto en lo sonoro como en lo espiritual– invadía su estética. Sabíamos, sobre todo, que era un animal que se movía en la pecera de grabación con una agilidad envidiable.

Hoy, seis meses después, conocemos más datos: sabemos, por ejemplo, que tras Pye Corner Audio está un ingeniero de sonido con más de una década de trabajo a sus espaldas que responde al nombre de Martin Jenkins y cuya carrera ha discurrido en varios frentes, tanto asistiendo a bandas pop como técnico experto y aportando su grano de arena en proyectos techno –en su currículum aparece asociado a nombres flamantes como los de Luke Haines, Trevor Jackson, The The, Gossip o Martina Topley-Bird–. Pye Corner Audio, sin embargo, poco tiene que ver con esta vida oficial que, con toda seguridad, le ayuda muy bien a pagar las facturas: sus objetivos son radicalmente opuestos, y como ya se ha indicado en más de una ocasión, coinciden con las de un sello tan poco sospechoso de venderse como Ghost Box, y su fascinación por una época pretérita de inocencia –la fe ciega en la tecnología y el progreso, en la prosperidad de la vida en occidente en la segunda mitad del siglo XX– se tradujo en lo musical en una sucesión imparable de aventuras por el lado onírico y experimental de una electrónica todavía dubitativa. De ahí que el fichaje por Ghost Box fuera inevitable: si algún lugar le corresponde a Jenkins era al lado de Jon Brooks, Julian House y Jim Jupp.

Sin embargo, cuidado con “Sleep Games”, porque esconde gratas sorpresas. En el que es, técnicamente, el primer álbum de Pye Corner Audio concebido como tal –el primero que se edita simultáneamente en vinilo y CD en vista a su distribución en tiendas, al menos–, Martin Jenkins acompaña sus miniaturas de ambient meditabundo y con una voluta de misterio flotando en un aire cargado de electricidad como las de “Chlorine” o “Yesterday’s Entertainment” –lo que, en resumen, podríamos identificar como su lado más Boards of Canada– con algunas escapadas hacia el techno del que una vez formara parte con proyectos como Optimus o Stratus. Varios pasajes de los 16 que componen el álbum trotan por praderas oníricas a lomos de un beat que suele profundizar en los extremos más oscuros del variopinto arcoíris de sensaciones que cubre el sonido de Pye Corner Audio, y la entrada en juego de este matiz se produce desde el primer corte, “Sleep Games”, que parece como el reflejo ensombrecido de la utopía de Chromatics: bombo a pocas revoluciones, flanqueado por sintes cinematográficos, pero con un trasfondo sombrío; si atendemos a símiles del séptimo arte, sin duda sería el tema principal de un improbable remake de “Drive” firmado por Dario Argento.

“The Black Mill Video Tape” insiste en esa cadencia cíclica, ese ritmo motorik de soundtrack italiano de los setenta –de este modo, Pye Corner Audio se alinea en paralelo con Umberto, el gran maestro contemporáneo de este subgénero–, y a partir de “Print Through”, que no llega al minuto de sonido de viento helado, reconocemos al fin al músico de los comienzos, el que proyecta melancolía retrofuturista, ecos de música cósmica primitiva, homenajes a Delia Derbyshire y amagos de new age en gemas como “Deep End” o “Into The Maze”, que tiene esa capa de polvo grisáceo que últimamente le falta a la pulidísima y radiante música de Emeralds. Quizá sean demasiados frentes abiertos en un solo disco –el sonido cósmico de salón a lo The Advisory Circle, con su sorna de caballero inglés, más la placidez de documental de naturaleza a lo Boards of Canada, sumado a todo ello el rastro proto-industrial, como reformulación de los Throbbing Gristle de “Hot on The Heels Of Love” ( “The Mirror Ball Cracked”, que es más funeral que motorik en conjunto), pero Pye Corner Audio sabe maniobrar con pericia en estos juegos malabares y, a la vez que confiere unidad a un álbum que buscar horizontes de salida y expansión, ha sido capaz de romper su propia rutina de trabajo. Sin ser un clásico, “Sleep Games” es un punto de inflexión para una escena retrofuturista que últimamente no sabía hacia dónde ir. El camino es por aquí.

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