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Álbumes

The Horrors The HorrorsSkying

8.1 / 10

The Horrors  Skying

XL RECORDINGS

The Horrors se dieron a conocer al mundo en 2007 con “Strange House”, un disco que ejemplificó a la perfección los sentimientos encontrados de amor y odio que puede generar un grupo entre el público y la prensa. Mientras muchas publicaciones los veneraron, otras tantas no se creyeron el enésimo hype británico. Sin embargo, la banda de Faris Badwan protagonizó una de las sorpresas más sonadas de 2009 con su segundo álbum, “Primary Colours”. Esos chicos desgarbados con pintas estrambóticas tenían sustancia, había algo que rascar debajo de tanta laca y sombra de ojos. Un trabajo que contó con la producción de dos firmas de lujo, Geoff Barrow y Chris Cunningham. Ante tan buen resultado –la crítica, esta vez, fue casi unánime, alzando el pulgar hacia arriba– se les presentó una disyuntiva a la hora de abordar la continuación: ¿Seguir con los responsables de tamaño éxito o dar otro golpe de timón? Finalmente optaron por la segunda opción y decidieron producir “Skying” ellos mismos, acaso una manera implícita de demostrar a quienes siguen sin creérselos demasiado que no son un producto prefabricado y que perfectamente pueden grabar por su cuenta un LP a la altura del estatus de estrellas que ahora tienen.

“Still Life”, el adelanto de “Skying”, fue una nueva demostración de reinvención. Si alguien esperaba oscuridad en clave post-punk, eso no es lo que iban a encontrar en este tercer disco. Este primer sencillo es un exultante himno de aroma ochentero, con toda la épica de estadio de los Simple Minds más grandilocuentes, con teclados a lo Gary Numan y unos ecos a Psychedelic Furs que ya se intuían en “Primary Colours”. La influencia de la seminal banda escocesa de new wave también se palpa en “I Can See Through You”, en la que Faris Badwan parece querer transmutarse en Jim Kerr con esos “La-la-la-la-la”. Es, además, otro de los hits inmediatos del álbum. Porque aquí, a diferencia de su predecesor, hay que dedicar más tiempo para apreciarlo tal y como se merece. Algo que resulta extraño, hasta contradictorio si se quiere, ya que este trabajo parece haberse realizado en technicolor y no en su habitual blanco y negro.

La new wave sigue exultante en “Moving Further Away” –los sintetizadores de Tom Cowan suenan a gloria–, aunque esta vez condimentada con un krautrock à la Neu! que la hace acercarse a “Sea Within A Sea”, no tanto por el estilo musical, sino más bien por su estructura, duración y la ambición que han depositado en ella. Inmerso en la canción, cuando te das cuenta, estás en medio de un colosal torbellino donde aparecen unas guitarras atronadoras para girarte aún más si cabe la cabeza. Y del mismo modo en que Faris cambia de registro de vocal con suma facilidad y gran acierto (sí, por momentos también parece Richard Butler), “Skying” hace quiebros imprevisibles hacia la no tan reivindicada era Madchester – “Changing The Rain”, “Dive In” y “You Said” tienen esos baggy beats tan característicos de bandas como The Charlatans y Jesus Jones–. Pero a diferencia de aquellos discos de finales de los ochenta y principios de los noventa de grupos como EMF e Inspiral Carpets, The Horrors aquí aportan una producción mucho más cuidada, nítida y cristalina.

No parecen conformarse con poco en este “Skying”. The Horrors toman de aquí y ahí para hacer un disco muy personal, pero si otras bandas actuales se enmarcan en revivals ya bastante manidos, ellos van más a su onda. No les importa que cueste reivindicar como influencia a Simple Minds, ni echar un guiño a un época dorada, pero bastante olvidada, de la música británica como fue toda la movida Madchester. Sus recursos son muchos (se permiten cruzar en “Endless Blue” a los Stone Roses más belicosos con Sonic Youth o experimentar en la minimalista “Wild Eyed” sin perder esa espontaneidad pop cuando las trompetas aparecen en escena). La tropa de Faris Badwan siempre atina a la hora de cambiar de registro en cada disco y, esta vez, nadie podrá decir que el trabajo sucio lo hicieron otros.

Álvaro García Montoliu

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