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Álbumes

Loscil LoscilSketches From New Brighton

8.1 / 10

A efectos metafóricos, Scott Morgan tiene dos tipos de discos: los de agua y los de aire. Lleva desde 2001, y durante siete álbumes ya –sin contar numerosos releases digitales que añaden volumen a su generosa producción– ha venido refinando el lenguaje del ambient contemporáneo propagando un tipo de música que ha perseguido siempre la conciliación con lo flotante, ya sea de un modo ingrávido y en el vacío –los discos de aire, entre los que se cuentan “Plume” (2006) y “Endless Falls” (2010)–, o en una materia algo más densa y perezosa –los discos de agua, básicamente “Submers” (2002), donde aún permanecía un remanente dub heredado de “Triple Point” (2001), y el más reciente “Coast/ Range/ Arc”, que también puede entenderse como su disco polar, es decir, de hielo y nieve–. Dentro de lo que es esa evolución de Loscil a partir de tirones y distensiones, “Sketches From New Brighton” suena como un regreso al origen, a esa profundidad vidriosa de “Submers” en la que la acumulación de texturas ambientales se vuelve tupida por momentos y, de vez en cuando, aparecen unos beats tímidos que ayudan a moverse con pesadez por este paisaje helado. Quizá los momentos sublimes del músico canadiense afloran cuando es el mutismo el que arropa a la música, y no al revés –para mí, “Plume” siempre será el disco perfecto, de una liviandad absoluta, perfecto para irse a dormir y dejarlo de fondo: se confunde con el silencio–, pero aquí no estamos en absoluto ante un trabajo menor. Todo lo contrario.

Si nadie nos dijera que “Sketches…” es un álbum de Loscil y nos lo pusiera con los ojos vendados, podríamos pensar en algunas posibilidades: música perdida de Biosphere de la etapa “Strata” o de Deadbeat de la etapa “Primordia”, es decir, ese tipo de ambient que sugiere temperaturas bajas y calidez interior, quietud absoluta y el revoloteo de pulsos rítmicos prácticamente paralizados, reducidos a pulsos como los que conducen el tempo letárgico de “Coyote” o “Khanahmoot”, que suenan como un ambient-dub fosilizado. En “Coast/ Range/ Arc” y “Endless Falls” –e incluso en “Stases”, álbum en mp3 de 2006– no se movía nada, la calma era total. Aquí se agitan ligeramente las ramas de los árboles sin hojas tras un suave golpe de viento, y un matiz tan pequeño se vuelve en decisivo para que Loscil siga siendo el mismo sin abandonar su fórmula, su sonido de marca. Lo importante de “Sketches From New Brighton” es que cambia lo suficiente como para que no cambie nada, que es como se mantiene durante mucho tiempo el statu quo de las cosas.

Cuenta Scott Morgan que, en muchas tardes perezosas en su Vancouver, pasaba el tiempo viendo los barcos entrando y saliendo del puerto, contemplando siluetas bien perfiladas y aparentemente inmóviles en la lejanía y formas rotundas en la cercanía. Y que a partir de estas contemplaciones recibió la inspiración para completar las nueve piezas del álbum, que una vez más consiguen solidificarse en un conjunto homogéneo e inseparable, en el que ocasionalmente se produce una alteración mínima –como los bajos mullidos que resaltan encima de la superficie ambient como el fulgor infinitesimal de una piedra preciosa o un bloque de hielo en “Collision Of The Pacific Gatherer”– que justifica, con menos de un segundo de belleza pura, la escucha profunda y prolongada de todo el álbum, que a su vez también resplandece como un momento mínimo y fugaz en la gran sinfonía de belleza del universo. Loscil ha aprendido a ser agua, y a solidificarse y evaporarse a voluntad, y cada disco nuevo nos convence de que en el ambient pocos están, han estado o estarán a su altura.

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