Singing Ax Singing Ax

Álbumes

J. Tillman J. TillmanSinging Ax

7.9 / 10

J. Tillman Singing Ax WESTERN VINYL

Tras el desplante de su volantazo zen (en su anterior trabajo, “Year In The Kingdom”, había pajaritos y arpas por todas partes, y la cosa no acababa de cuajar: cuando eres un llanero solitario lo tuyo es salir en busca de agua al pozo, como confiesa en la estupenda “One Task”, y no recoger flores), J. Tillman ha vuelto a encerrarse en su habitación, junto a nada menos que Steve Albini (a cargo, en este caso, de la producción), se ha calado el sombrero vaquero y ha construido un álbum tan duro como el asfalto que te lleva al desierto de Mojave. Sí, “Singing Ax” es un disco cobra, primero te hipnotiza (a base de guitarra acústica, pues no hay ni un solo disparo eléctrico, todo lo que suena es guitarra, incluida la caja de ritmos, a cargo del propio Tillman, que milita como batería, por cierto, en Fleet Foxes) y luego te muerde, una picadura de autocompasión y aullidos (atentos al octavo corte del álbum, “Mere Ornaments”, porque es uno de los mejores ejemplos) que supera con creces la última (y penúltima) producción del mayor de los Tillman, el citado “Year In The Kingdom” y, yendo más lejos, “Vacilando Territory Blues”, ambos editados el pasado año.

Porque “Singing Ax” es, además del séptimo trabajo del de Seattle, su apuesta más firme desde que debutara allá por 2006 (en Fargo) con el estupendo “Minor Works”, un sólido ejercicio de alt-country que revolvía el terreno donde yace su admirado Nick Drake y lo hacía con singles como “Jesse’s Not a Sleeper”, que todavía figuran en lo más alto de su maltrecho trabajo (sus historias arrastran una tristeza infinita). En esta ocasión, Tillman, con la ayuda de Albini, que en los últimos tiempos parece dispuesto a servir corazones heridos en bandeja (primero fue el de Nina Nastasia, luego el del bueno de Josh), lanza al ring once canciones que más parecen relatos que canciones. La producción es ajustada (bella, en el caso de “Diamondback”; árida, en el de “Our Beloved Tyrant” y sucia, en el de “Three Sisters”) y cabalga con la historia, y Tillman está más predicador que nunca (y hasta se confiesa, en la citada “One Task”). Hay momentos ligeramente luminosos y juguetones ( “Tillman’s Rag”) y puestas de sol envenenadas ( “Singing Ax”, su corte más Jason Molina, en la época de Songs: Ohia, por supuesto).

En definitiva, Josh parece haber encontrado por fin el camino. No es éste su mejor álbum (pues sigue, imbatible, en la cumbre, su “Minor Works”), pero la producción de Albini (a ratos, pura neblina: “Madness On The Mountain”) ha despejado cualquier tipo de duda sobre su talento (sembradas todas ellas por las dos irregulares entregas del año pasado). Aunque se lamente de que el amor no dure para siempre (en la fantástica “Love No Less Worthy”, puro Damien Jurado, de hecho, el álbum es una suerte de “Where Shall You Take Me?”, uno de los discos más intimistas y mejor producidos de su amigo Jurado), al menos puede exprimirlo en una canción. Atentos, por cierto, al huracán final del último corte, “A Seat At The Table”, puro country noir. Laura Fernández

J. Tillman . Three Sisters.mp3

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