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Laetitia Sadier Laetitia SadierSilencio

7.2 / 10

No hay que temer por el parón indefinido que Stereolab se tomaron en 2009. Pese a que la banda no tiene muchas intenciones, de momento, en ponerse manos a la obra, Laetitia Sadier ni puede ni quiere desligarse del grupo que le dio la fama y le convirtió en una de las voces más sofisticadas y comprometidas en lo político de los años noventa. Si bien su primer boceto en solitario, “The Trip” (Drag City, 2010), debía interpretarse como una obra continuista de los últimos Stereolab, este “Silencio” (en el que incluso colabora en la sombra su ex, Tim Gane) es un salto en el tiempo a los años primigenios de la banda en el que el factor sorpresa brilla por su ausencia. El genoma sonoro de la bada, se mire por donde se mire, no se ha visto alterado con el paso del tiempo. A saber: desde la pulsaciones krautrock ( “Auscultation To The Nation”) pasando por los envoltorios lounge en clave de bossa nova ( “Find Me The Pulse Of The Universe”), la deconstrucción de la chanson ( “Moi Sans Zach”) y la psicodelia pop de rasgos futuristas –o sea, space age bachelor pad music, como también rezaba el título de un disco mítico de Stereolab–, deudora de aquellos sesenta que tanto les apasionaban ( “Fragment Pour Le Future de l’Homme”). Únicamente ese cierre a modo de spoken word titulado “Invitation Au Silence” resulta novedoso y digno de mención especial, al invitarnos a comprobar la naturaleza del silencio entre los muros de una iglesia francesa. No obstante, que nadie piense que este disco está falto de chicha, porque de ningún modo es así.

Stereolab nunca escondieron su fascinación por los tratados marxistas (pese a que nunca se mojaron en las entrevistas acerca de sus creencias políticas), como por ejemplo en ese “Ping Pong” que formaba parte de “Mars Audiac Quintet” (1994). Pero Sadier, más cabreada que nunca con la actual coyuntura económico-social, ha decidido llevar hasta el extremismo las palabras de “El Capital” en unas letras que incitan a que todos contribuyamos a la revolución y a la necesaria mutación de este tóxico sistema socioeconómico que tan sólo beneficia a las clases pudientes. La inicial “The Rule Of The Game” ya deja claras sus intenciones al narrar la decadencia burguesa que Jean Renoir filmó en la película del mismo nombre. Pero ahí no queda la cosa. La explícita “Auscultation To The Nation”, a pesar de ser un demagógico decálogo para principiantes ‘indignados’, pone sobre la mesa el nulo papel que la sociedad ejerce sobre esas tomas de decisiones que marcan nuestro funesto día a día. ¿Quién dijo que la canción protesta no podía ser sugerente e incluso sexy?

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