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Álbumes

Savages SavagesSilence Yourself

8.1 / 10

En el escaso año y medio que Savages tienen de vida, el cuarteto londinense ha conseguido labrarse una fama que seguramente no auguraban aquel día de finales de 2011 en el que decidieron formarse. Entre los muchísimos seguidores de la banda, aparte de los fans de a pie, se encuentran David Lynch, que les invitó a tocar en su exclusivo club de París, Silencio, y Geoff Barrow, que se quedó prendado de ellas en un bolo en su localidad natal, Bristol. Y es que si algo ha caracterizado a Jehnny Beth y compañía son sus incendiarios directos. Quienes han tenido el privilegio de verlas en acción sólo tienen buenas palabras sobre ellas, que entregan todas sus fuerzas en vivo y hacen gala de ese nombre de guerra que han decidido utilizar para firmar sus canciones. Según ellas este grupo es “una voz determinada y reafirmante que ayuda a sentir tus novias, maridos, trabajos, vida erótica, y el lugar que la música ocupa en las vidas de cada uno”. Mucho de determinación hay en su discurso, con unas letras comprometidas y un sonido que bebe principalmente del post-punk, pero que en su dureza también se observan trazos de post-hardcore o incluso metal.

La grabación de su álbum de debut, “Silence Yourself”, que llega tras el sonado éxito de su primer sencillo, “Husbands”, empezó el pasado noviembre en el estudio Fish Factory del noroeste de Londres. A las cuatro chicas se les unió a la producción Johnny Hostile, algo así como el quinto miembro no oficial de Savages, y Rodaigh McDonald, productor de sobra conocido por su trabajo en los dos álbumes de The xx o más recientemente en el lustroso estreno en largo de otra banda londinense, Daughter. Consciente del poderío que tienen en directo, McDonald hizo que para muchas canciones del álbum tocasen en vivo. De hecho, “Hit Me”, está completamente grabada en directo, un enfoque radicalmente distinto al del single de debut antes mencionado, cuyas partes fueron grabadas por separado. El disco empieza con mucha actitud, utilizando un sample de un diálogo de “Opening Night” de John Cassavetes en el que una mujer mayor le pregunta agresivamente a una joven su edad. A partir de ahí todos los elementos empiezan a entrar en juego: la voz de Beth de una fiereza traicionera, un bajo juguetón, unas guitarras con mucha mordiente y una percusión determinada y muy metálica. “Shut Up” termina con un épico crescendo que pone todas las cartas sobre la mesa.

“Silence Yourself” cuenta con piezas nuevas grabadas exclusivamente para la ocasión y otras rescatadas de lanzamientos anteriores como “I Am Here”, recuperada de un EP en vivo de mismo título. Se trata de un trallazo de dimensiones cósmicas y con una sección rítmica trabajando a un nivel espectacular que sirve para que los que nos las hayan visto en directo se hagan una idea de cómo se las gastan en ese terreno. “City’s Full” es una muestra de post-punk perfecto, todo suena alto y poderoso, pero lo que más gusta es la guitarra, tan peligrosa como una motosierra. No es difícil encontrar aquí paralelismos con Sonic Youth. Tras unos primeros minutos de pura vitalidad y ferocidad, nos topamos con “Strife”, un número algo más reposado que sus predecesores, pero que, con todo, sigue sonando tan amenazador o más como estos. Sirve, además, para demostrar que no sólo cuando el ritmo es frenético Savages se salen. Esto se acentúa en “Waiting For A Sign”, lo más parecido que hay aquí a una canción lenta, pero con unas ráfagas de ruido pesado que acompañan el estribillo para no olvidarnos de qué tipo de banda estamos escuchando. Para el cuarteto también es importante la secuenciación pues los dos lados del vinilo terminan con piezas reposadas y algo alejadas de lo que se entiende por su sonido habitual. Por un lado está “Dead Nature”, una especie de interludio en el que la atmósfera lo es todo y, como su propio nombre indica, parece dibujar paisajes apocalípticos y asfixiantes. Y, por el otro, “Marshall Dear”, en la que se permiten el lujo de introducir un piano y un saxo que otorgan al tema un rollo jazz que le sienta estupendamente bien.

La cara B de “Silence Yourself” empieza con “She Will”, posiblemente una de sus canciones más inmediatas, con uno de esos riffs de guitarra memorables. Pero aunque aquí hay canciones para parar un tren, “Husbands” sigue siendo la joya de la corona y no hay nada en el álbum que le supere (aunque sí hay algunas que se acercan a su nivel, por ejemplo, la alocada “Hit Me”). Batería marcial, voces bravuconas, guitarras simples pero insultantemente efectivas, arreones de percusión tras cada verso y ese repetido “Husbands, Husbands, Husbands, Husbands, Husbands” lo convierten en uno de los temas del año en esta remozada versión. Savages cumplen de sobra con las expectativas con un disco en el que todo funciona como un reloj suizo, en el que las cuatro componentes rinden a un nivel envidiable y que, sobre todo, sirve para que su repertorio ahora sea aún más sólido, consistente y largo.

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