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A Made Up Sound A Made Up SoundShortcuts

6.5 / 10

A Made Up Sound A MADE UP SOUND

He aquí lo que podemos llamar un ‘disco contenedor’, por no etiquetarlo directamente de ‘disco basurero’: ese álbum en el que un artista concreto se dedica a meter todo lo que le ha ido sobrando, lo ata bien fuerte y, en vez de echarlo al cubo de los desperdicios –eso que en el mundo moderno llamamos la ‘papelera de reciclaje’ en los ordenadores–, nos lo manda por correo a casa previo pago de un precio simbólico. A Made Up Sound –a quien también habrás podido seguir en su faceta dubstep bajo el alias 2562, en sellos como Tectonic– ha tenido un par de años espléndidos en los que, junto a su paisano holandés Martyn, ha reforzado los lazos de unión entre el dubstep acuoso y el dub-techno berlinés. Lo que muchas veces no se nos dice es cómo llegó el artista a definir su sonido característico. En los DVDs tenemos los extras, en los libros las notas de pie de página y los estudios preliminares, pero… ¿en la música? “Shortcuts” nunca debería haberse publicado por sí mismo. Este era un disco ideal para acompañar un álbum en condiciones bajo el epígrafe ‘así comenzó todo’, y entonces los fans tendrían ahí un bonito apéndice en el que podrían escuchar los primerizos intentos y errores de un productor ahora maduro. El típico segundo disco de un pack doble que casi nadie se molesta en escuchar. ¿Significa eso que “Shortcuts” es malo? No, significa que es pobre, que su valor es tan sólo documental. Según establece la escueta información interior del CD, las veinte piezas que configuran la obra se grabaron en 2004: entonces, ni existía A Made Up Sound, ni se atisbaba el futuro proyecto 2562, y ni tan siquiera el dubstep había llegado con fuerza a Holanda. Eran los ensayos de un joven productor que probaba ideas, jugaba con beats que le llegaban de segunda mano vía Tempa, que los mezclaba con las texturas propias del techno de Berlín, y que cuando no sabía cómo llevarlas más adelante las dejaba inconclusas, aunque hábilmente bien maquilladas: de ahí que muchas no pasen del minuto.Así pues, disco contenedor, el disco en el que se recicla la basura del PC en dinero contante y sonante. Como el “Minidisc” de Gescom: casi cien fragmentos, esbozos de temas que nunca adquirieron forma, vendidos a buen precio y que no dejan de ser obra menor en una trayectoria plagada de cumbres. “Shortcuts” es sólo para quienes tienen afán documental, para quienes además del híbrido techno/dubstep que este año ha alcanzado una valiosa perfección, también quieren tener en cuenta esos papeles arrugados en los que el artista comenzó a dibujar y que quedaron tirados por el suelo. En esta bolsa de basura no encontrarás ni libros nuevos, ni juguetes salvables, ni siquiera una tele que aún funcione, sino polvo, restos de comida, un peine despuntado y latas vacías de Nestea. Por suerte, es una bolsa de la basura barata. Javier Blánquez

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