Shoals Shoals

Álbumes

Taylor Deupree Taylor DeupreeShoals

8.6 / 10

Taylor Deupree Shoals 12K

Existen dos tipos de seguidores de Taylor Deupree: los que añoran sus producciones pre- “Stil.” (12k, 2002) y los que prefieren las que le han sucedido. Antes de aquel disco-bisagra, hoy considerado el más sustancioso de su carrera, el estadounidense se hizo un lugar en la emergente escena digital con un minimalismo áspero, preñado de vacíos y tendente a lo nanométrico, aún endeudado con patrones cercanos al techno. Tras “Stil.”, los estudios rítmicos dieron paso a una progresiva inmersión en el ámbito de lo estrictamente atmosférico, con un especial cuidado de las texturas y la presencia cada vez más notoria de cierta amabilidad melódica, salvo en los contados ítems que mantenían la esperanza de sus fans primigenios, caso de la serie “Post_Piano” junto a Kenneth Kirschner, o sus encuentros con Richard Chartier. “Shoals” es el álbum que puede contentar a unos y otros.

Contextualizado en la obra reciente de Deupree, “Shoals” es un disco radical. Comparado con sus colaboraciones recientes con Christopher Willits “Mujo” (Plop, 2004) y “Listening Garden” (Line, 2007)–, Eisi “Every Still Day” (Noble, 2005)– o Savvas Ysatis “The Sleeping Morning” (12k, 2007)–, incluso con su predecesor, el decepcionante, impersonal “Northern” (12k, 2006), “Shoals” aboga por una deconstrucción extrema de lo armónico y lo estructural. Es, en este aspecto, un disco de ambient sorprendentemente purista, donde la musicalidad, entendida desde una perspectiva harto conservadora, cede el paso a masas de sonido circular donde lo importante no es lo que sucede, sino los estados y lugares que genera.

Por otra parte, es importante conocer el origen de “Shoals” para entender su subyugante sonoridad: a finales de 2009, Taylor fue invitado como residente al Departamento de Investigación Musical de la Universidad de York. Se puso a su disposición una formidable colección de instrumentos indonesios, cuyos timbres se dedicó a capturar minuciosamente durante su estancia en Gran Bretaña. Sonoridades extraídas no sólo del uso regular del bonang, el celempung o el saron, sino de la manipulación de sus superficies con ayuda de arcos y distintos materiales. Gigabytes de muestras que posteriormente procesaría en su estudio a las afueras de Nueva York hasta dar con la fascinante gama desplegada de “Shoals”, donde lo orgánico no es aderezado con elementos sintéticos –lo que viene a hacer el grueso de artistas del catálogo 12k–, sino tratado, reinventado electrónicamente.

Pedirle a Deupree una continuación de “.N” (Ritornell, 2000) o “Polr” (Raster-Noton, 2000) sería, a estas alturas, absurdo. Prolongar el callejón sin salida donde se metió con “Northern”, decepcionante. Así pues, saludemos a “Shoals” como lo que es: una de las más hábiles, inteligentes auto-reinvenciones de los últimos tiempos.

Oriol Rosell

Taylor Deupree - Rusted Oak

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