She Wolf She Wolf

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Shakira ShakiraShe Wolf

5.5 / 10

Shakira  Loba SONY-BMG

Era agosto, cálido y tedioso, y los banners asaltaban mi pantalla: “escucha el nuevo single de Shakira, Loba”. Bueno, no había nada mejor que hacer… Sorpresa. Una base resultona, una cadencia exquisita, un tintineo más propio del minimal que del mainstream, un reef sensual. Así es “Loba”, tema que da título al último trabajo de Shakira. Según la artista, el más electrónico. Dejémoslo en bailable, porque electrónico es un título que se le queda grande con la tecnología que hay hoy en día. Shakira rinde así un tributo a la que, dice, es la mujer del siglo XXI, la que es consciente de sus deseos y los defiende. “No hay nada malo en ser sexy si has llegado a los treinta”, afirma la artista. ¡Claro que no! Lo que es jodido es dejar de ser sexy una vez pasas los treinta, perra con personal trainer.

Si la memoria no os falla, recordaréis que la Shakira de “¿Dónde Están Los Ladrones?” era hippie. Pues lo que le ha pasado a Shakira en este disco es lo que les pasa a todas las hippies guapas cuando maduran: se dan cuenta de que están más buenas vestidas de busconas (y si no que le pregunten a Nelly Furtado). Así que se ha calzado un body y un cardado leonado emulando a Beyoncé, con todo lo que ello conlleva. De todas formas, no hay que dejarse engañar por las apariencias. “Loba” es sólo un cebo para que caigas en el disco; un espejismo de un giro hacia el mainstream electrónico bailongo. “Lo hecho, hecho está”, segundo tema, despista al personal, mantiene la fe de aquellos que confiaban en la calidad del disco. Esa base estructurada en clave bum bum pah! suena innovadora en la discografía de la colombiana, pero sin desentonar con el contexto. Sin embargo, “La India” de discos pasados aparece en el tercer track. Una ya no sabe si es cuestión de genética (la chica se apellida Mebarak) o del síndrome Semana-de-La-India-del-Corte-Inglés. A pesar de repetir menú con curry, “Años Luz” es un plato cargado de buenos ingredientes, un muy futurible remixado con éxito; el featuring perfecto entre Britney Spears y Haifa Wehbe. Y hasta aquí, lo más destacable por innovador y por tirón en la pista de baile. A partir del cuarto tema, el disco reincide con alevosía en el reggaetón de “La Tortura”, en la ambición electrorockera sinteticiosa de “Las De La Intuición” y en los aires de Alanis Morissette de “Si Te Vas”. Únicamente llama la atención “Spy”, que aporta las claves de lo que hubiese sido realmente un giro musicalmente innovador por parte de la colombiana.Y es que la faceta altruista de Shakira no conoce límites ni fronteras, pues no sólo la explota en sus organizaciones humanitarias y como embajadora de UNICEF. Además, rescata a productores del olvido colectivo, otrora máquinas del hype, como Wyclef Jean. Y lo hace con un resultado mejor de lo que la inactividad de él podía depararle; inactividad atribuible, por otra parte, al próximo lanzamiento del ex Fugees junto a DJ Drama.

Todo ello para acabar con la jugarreta –más de zorra que de loba, aunque a guarra sólo le gane Paulina Rubia–. Se puede entender que las exigencias y amplitud del mercado conduzcan a Shakira a editar sus discos en inglés y castellano. Además, el resultado en cualquiera de los dos idiomas encaja muy bien con las expectativas. Pero colar por temas 10, 11 y 12 los tres primeros traducidos al inglés me parece rastrero. Quedarse en el paupérrimo noveno tema de un álbum no se solventa así, por mucho que sean las tres mejores canciones del disco con diferencia. Se llama a Sony Music y se pide un productor o se investiga un poco por la red para hacerte follower de Twitter de algún talento emergente. Ni que sea, un mensajito a Alejandro Sanz para saber a qué dedica su tiempo libre… Chata, te vas a salvar por decir “licántropa”; aumentar el caudal léxico de las masas nunca está de más.

Mónica Franco

*Escucha "She Wolf"

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