Shark Remixes Shark Remixes

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My Brightest Diamond My Brightest DiamondShark Remixes

7.5 / 10

My Brightest Diamond  Shark Remixes ASTHMATIC KITTY

Habrá quien piense (y afirme) que Shara Worden oposita con ahínco para arrebatarle el puesto de freaky-musical mayor del reino a otras chaladas ilustres como Björk (con la que nada tiene que ver) o Joanna Newsom (con la que podrían forzarse algunas comparaciones pajilleras que no vienen al caso). Razones no faltan si echamos un vistazo a su biografía: formación clásica, estudiante de arte con esa concepción de la música como performance creativa y mutante capaz de albergar los mayores excesos en pos de una idea artística superior, voz operística a la que no (contra)pone ninguna cortapisa, outfits imposibles que cose ella misma como ocasión especial para cada nuevo álbum, amistad con ese otro freak ilustre que es Sufjan Stevens… Y, para colmo de males (o de bienes), es adicta a los proyectos musicales conceptuales concebidos con un mimo extremo.

El último exponente de esta tendencia digresiva de My Brightest Diamond es “Shark Remixes” (Asthmatic Kitty, 2010), un álbum doble (en CD o descarga digital… una pena que no se haya considerado el doble vinilo) que recoge las “revisiones” que cuatro artistas han realizado del material del último álbum de Worden: “A Hundred Shark’s Teeth” (Asthmatic Kitty, 2008). No es que esto vaya a ser algo que pille de nuevas a los fans de My Brightest Diamond: la artista hizo algo muy similar con aquel “Tear It Down” (Asthmatic Kitty, 2007) en el que nombres como Lusine, Murcof, Alias o Gold Chains remezclaron al completo su delicioso debut “Bring Me The Workhorse” (Asthmatic Kitty, 2006). “Shark Remixes”, sin embargo, supura mayor calado conceptual y, sí, una ambición que empieza en la forma (antes de ser lanzado como doble CD, se publicó en forma de cuatro EPs de descarga digital con un artwork cuidado al detalle) y acaba en los intestinos del proyecto.

Los remixers escogidos (por afinidad artística y personal) han sido Alfred Brown (quien afirma que escribe “música para instrumentos tradicionales y no tradicionales, además de realizar grabaciones imposibles de materializar sobre un escenario”), Son Lux (que, hace un par de años, arrojó su debut contra la cara de crítica y público con una fuerza inusitada que le fue devuelta en forma de perplejidad y pasión a partes iguales), Roberto Carlos Lange (miembro activo de esos Savath & Savalas que sirven de punto de fuga de Prefuse 73) y DM Stith (quien, tras trabajar con Worden, captó la atención de Sufjan para que le guiara en el lanzamiento de “Heavy Ghosts” (Asthmatic Kitty, 2009), uno de los álbumes que destacaron el año pasado por la vía de la comparación injusta con Antony & The Johnsons). Con semejante confluencia de magmas creativos, sería absurdo esperar una coherencia entre los remixes de los cuatro artistas (e incluso una coherencia interna en el grupo de remezclas de cada uno de ellos).

Hay, sin embargo, una sección que brilla particularmente por encima del resto: abriendo el primer CD, Alfred Brown destripa “A Hundred Shark’s Teeth”, separa las partes sangrantes, las cataloga y las ensambla en su Frankenstein particular. Es este un monstruo narrativo y conceptual que pasa de puntillas, pausadamente, por encima de la historia de un astronauta perdido fuera de su nave en la órbita de la Tierra (una temática totalmente ausente en el álbum original). A lo largo de ocho canciones, Brown te arroja a un paseo anti-gravitatorio embellecido por una banda sonora que arranca en un art-pop suave de caja de música y espacios abiertos y deriva hacia un space-folk con toques doom que harían las delicias del colectivo-comuna congregado en torno a David Tibet. El resto de remixers están a la altura, pero se ciñen al concepto tradicional de remix y adolecen de esa falta de cohesión interna que Alfred Brown consigue en su parte. Son Lux se lanza a una elegante batalla de esgrima en la que confluyen estilos esquizofrénicos (desde la electrónica old-school juguetona y trompetera de “ Apples” hasta la vorágine de guitarras y violines rockeros cercanos al drum’n’bass de “ Inside A Boy”); Roberto Carlos Lange baña el material original en un lago de plácidas aguas latinistas (con toques de tango lánguido en “ Queen” o de celebración brasileña en “ Brightest Outro”) en las que nada un voraz monstruo electrónico adicto por igual al ambient (“ The Zirkon Prince”) y al industrial gélido (“ Estar Pluto”); y DM Stith pone el punto y final hundiendo la embarcación de My Brightest Diamond en una placenta acuática de brumas electrónicas y voces de sirena que bien puede recordar por momentos a la “ Oceania” de Björk (“ Ice & The Storm”) o a las digresiones tribales de Animal Collective (“ From The Top Of The World”).

Decíamos al principio que estos “Shark Remixes” superan en calado conceptual y ambición a su predecesor, “Tear It Down”. Y aunque en ocasiones la ambición puede caer en el saco roto de la desmedida, hay que reconocer que esta vez Shara Worden, con sus excesos, con su freakismo, ha conseguido un pleno en su “Conecta 4” particular. Es lo que tiene plantarte delante de un proyecto que se percibe mimado de principio a fin: acabas pasando por alto los altibajos y te centras en atesorar unos aciertos geniales por momentos, dispersos en ocasiones… pero siempre interesantes y sorprendentes.

Raül De Tena

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