Shade Side Sunny Side Shade Side Sunny Side

Álbumes

For Against For AgainstShade Side Sunny Side

6.3 / 10

WORDS ON MUSIC

Cuando Harry Dingman III dejó For Against para unirse a The Millions en 1988 algo en la banda que una vez se llamó Four Against One acabó desencajado. La solidez de la que Dingman y Jeffrey Runnings habían hecho gala para firmar juntos las canciones de su época más temprana – aquella en la que sus dos primeros discos, Echelons (IPR, 1987) y December (IPR, 1988), y el EP In the Marshes (grabado en 1986, pero editado por IPR en 1990) reivindicaban el sonido oscuro y afilado de la primera etapa de Factory Records - se perdió en la transición hacia la luz de “ Aperture” (Rainbow Quartz-IPR, 1993), donde la inmediatez en la voz de Runnings -la forma en la que sus versos buscaban la melodía, persiguiéndola- y un mayor protagonismo de las guitarras sobre el conjunto dotaron a aquellas canciones de una sensación de ingravidez emparentada con bandas como Lush o Kitchens of Distinction. Si en “ Mason California Lunchroom” (Rainbow Quartz, 1995) volvieron sobre sus pasos para abrazar el recuerdo del post-punk y con “ Shelf Life” (World Domination, 1997) conjugaron lo mejor de sus dos lados (la profundidad y la delicadeza), las atmósferas de Coalesced (Words on Music, 02) descubrieron un sonido más imbricado, si cabe. Casi veinte años después de su primer ensayo juntos, Harry Dingman volvió a For Against con la promesa de involucrarse en la gestación de nuevo material. Shade Side Sunny Side es un retorno a las maneras frías e incisivas que la banda de Nebraska cultivaba en sus orígenes. Los trazos de esa gelidez están en “ Glamour”, el corte que abre el álbum, en el pop de “ Understimate”, la aspereza de “ Aftertaste” o la tensión en la relectura del “ Friendly Fires” de Section 25. Son canciones que actúan como un resorte: hacen saltar partes del pasado. Runnings y Dingman, junto a Nick Buller a la batería, han viajado juntos hacia atrás, a los años en los que no habia nadie con quien quedar después del instituto, para volver al Lincoln de finales de los ochenta, a las llanuras desoladas donde crecieron. Sin saber que nada es lo mismo. O fingiendo que sigue siéndolo.

Juan Monge

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