Serpentine Serpentine

Álbumes

Ango AngoSerpentine

7.8 / 10

El otro día le pregunté a Flavio Rodríguez si había que estar muy jodido para hacer buen R&B. Él me dijo que sí, al menos en su caso. Yo siempre lo he sospechado. The-Dream, aunque hable de shawties y de bitches, moquea por las noches solo en su habitación. Fijo. “Serpentine” comienza con “The Lie” y cierra con “Get Out Of My Life”. En cualquier otro género musical me parecería que podría ser anecdótico. Pero tratándose de R&B esto huele al club de los heartbrokens, a disco supurado de una bofetada sentimental, con la mano abierta. Luego llegarán “True Blue”, “Paralyzed”, “Losing You”, y cualquiera puede visualizar la historia porque cualquiera puede tirar de material propio. Y lo de empatizar a los heartbrokens les (nos) tira que no veas.

Para el que no sepa todavía quién es Ango, este canadiense forma parte del círculo creativo de Montreal que hace casi tres años entró en contacto con la familia LuckyMe. Esto es Lunice y Jacques Greene (a quien da soporte en los directos). Andrew Gordon editó su primer trabajo con LuckyMe el año pasado, un EP con el que puso de manifiesto que lo suyo también era la electrónica de cepa negra, pero con mucho más apego al R&B atemporal que sus otros dos compinches –de hecho, Ango compone, produce y canta, marcando la diferencia con los otros dos artistas de Montreal–. “Serpentine”, pues, se puede tomar como una continuación de ese discurso. Estos meses de maduración han propiciado que Ango se desplace hacia territorios más pop en muy diferentes versiones. “Aquaphobia” o “Really, Really” tienen algo de dream pop en clave funk, mientras que “Make It Count” evoca al urban con reminiscencias progressive que tanto gusta por el Billboard yankee en los últimos años, pero con la elegancia de alguien que ha mamado hasta saciarse la discografía de Sade. A Sade precisamente suena uno de los mejores momentos de disco. “Get Out Of My Life”, el último corte, absorbe esos detalles musicales que hicieron del “Love Deluxe” uno de los discos más inspiradores de las últimas dos décadas. Cadencias downtempo, sonidos orgánicos, percusiones con reverb y dosis de melancolía plañidera impregnando las melodías. Si tomamos este tema como referencia en el desarrollo productivo de Ango, el salto cualitativo es considerable. Andrew Gordon se encuentra mucho más acomodado cuando produce para momentos de alcoba que para lindezas en la pista de baile.

Quizás él mismo se haya percatado de este detalle en el proceso de creación de “Serpentine”. Quizás precisamente esto haya movido a Gordon a delegar la producción de la mitad de su mixtape en otros nombres como Prison Garden, Kuedo o su inseparable Jacques Greene. El tramo intermedio está reservado a los invitados y el carácter de la música da un giro de 90 grados, virando hacia el movimiento, invitándote no a abandonar la alcoba pero quizás sí a levantarte de la cama para contonearte. El ejemplo más claro es la maravillosa “Paralyzed”, producida a medias entre Prison Gard y Eames, donde sintes en dorado y fucsia juguetean con los ecos de la voz de Ango, tratada y loopeada con precisión en el tema más house del disco. En la misma onda movida pero inspirada en el juke preciosista de Sepalcure está “Losing You”, producida por Mike Din. Mientras que Kuedo, Numan o Jacques Greene siguen teniendo ese halo R&B del nuevo milenio, impregnado por las emanaciones del dubstep, del witch house y de los future beats; unas barreras estilísticas muy cercanas a la línea editorial que está siguiendo el neonato sello de Jacques Greene, Vase.

Ni Ango tiene una voz prodigiosa, ni la necesita. Porque parece haber encontrado el equilibrio perfecto entre sus textos, sus texturas y la tesitura del momento para generar su propio sello estilístico. No hay nada novedoso en esta “Serpentine”, nada chocante. Pero los géneros se van hilvanando en cada canción –y entre las propias canciones– con la misma parsimonia y soltura con la que él va desgranando las diferentes fases de su desengaño amoroso. Gordon hace del dolor, la rabia, la soledad y la aceptación –propia y de quien escucha– un lugar cálido, sensual y acogedor en el que te apetece quedarte. Prestidigitación emocional en estado puro que puede llegar a su punto álgido si lo siguiente que se siente a producir sea su debut oficial en largo.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar