Sepalcure Sepalcure

Álbumes

Sepalcure SepalcureSepalcure

7.1 / 10

HOTFLUSH RECORDINGS

Cuando apareció su primer 12” a inicios de 2010, Sepalcure se convirtieron rápidamente en los amigos americanos del dubstep. No eran los primeros productores del país en elaborar esos ritmos fragmentados –ni siquiera los primeros en Nueva York y alrededores: FaltyDL y Kingdom ya habían empezado a tener repercusión por la misma época–, pero la tersura de “Love Pressure EP” entraba fina y agradable al oído, además de venir bendecida por el respetado sello de Scuba. Desde ese entonces, han pasado a ser la gran referencia del impacto del underground electrónico londinense en Estados Unidos. Detrás del proyecto estaban dos viejos conocidos del circuito IDM, Travis Stewart –nombre clave, Machinedrum, con pasado ilustre en el sello M3rck– y Praveen Sharma, otro discípulo de la escuela post-Autechre en la Gran Manzana: Sepalcure era para ellos un cambio de registro necesario en un momento en el que debían buscar nuevas maneras de hacer música. La irrupción de Burial fue una entrada de aire fresco, así como la rama cálida del dubstep –Ramadanman, Pariah y Pangaea, sobre todo, por su afiliación al deep house–, y así Machinedrum y Praveen tuvieron un modelo a seguir que han ido abrillantando con paciencia hasta concretarlo en su primer álbum conjunto.

“Sepalcure” tiene varias cosas buenas, y una es que ahora más que antes se nota que es música hecha en Estados Unidos. El grueso de la comunidad post-dubstep en Londres ha estado excavando aromas de deep house y techno de Detroit y dándole a la música un tempo más alto y, sobre todo, una reordenación del ritmo roto en un patrón más estable, casi de 4x4. Pero Travis y Praveen saben preparar esa transición con mayor naturalidad, como si el techno estuviera impreso en su ADN; no en vano, Praveen ha ido editando a lo largo de este año buenos 12”s bajo el alias Braille, una exhibición de purismo house. Aquí no hay grandes acelerones rítmicos –de hecho, el álbum es bastante pausado, por momentos manso y hasta rozando lo ñoño (me refiero a “See Me Feel Me”, con esa guitarra pastoril y esas voces sentimentales que no acabo de comprender)–, pero el trasfondo espacial que hay en la mayoría de los cortes tiene hilo directo con la gran historia del deep house. Los sintes que utilizan Sepalcure son tan lógicos y tan bien asentados que consiguen que ni siquiera se les dé importancia, como no se les daría si llevaran la firma de Carl Craig: ahí está “The One”, por ejemplo, que hasta tiene acelerón rave hacia la mitad.

Los primeros EPs de Sepalcure eran un baño sensual y el buen recibimiento que han venido recibiendo es plenamente merecido, a pesar de su evidente inspiración en el modelo inglés. El álbum es un avance porque se nota menos prisionero del patrón de juego que se decide desde UK: en “Yuh Nuh See” y “Eternally Yrs”, entre pianos de deep house de los 80 y algo de percusión tropical, se enrosca un ritmo roto que le debe mucho al otro gran fenómeno musical de Chicago en esta década, el footwork, y “Breezin” es un viaje sincero al corazón de Detroit. También es un álbum en el que se descubren demasiadas deudas no bien saldadas: hay un abuso de la voz de sexo indefinido –angelical, por tanto–, con el pitch subido hasta un extremo excesivamente agudo, hueca por dentro, que siempre será el sello personal de Burial y que en (casi) cualquier otro caso huele a copia, por mucho que vaya envuelta con lacitos de homenaje – “Outside”, “Pencil Pimp”–. “Sepalcure” está todavía en medio de ese fuego cruzado entre el techno relajante y el dubstep emocional, incapaz de decidir a cuál de los dos le debe más y, por consiguiente, indeciso del camino que debe tomar en última instancia. Para ellos, muy posiblemente, la elección sea como decidir entre querer más a papá o a mamá, pero ese híbrido que les ha funcionado hace unos meses aquí se percibe a punto de agotarse, lo que le resta brillo al resultado. Están en una encrucijada: una rama del camino lleva al chill out, la otra al club. Deberán elegir una de las dos y llegar hasta el final, y sólo así se apurará al máximo el potencial de Sepalcure. Mientras quieran seguir andando a la vez por las dos vías, perderán enfoque e impacto verdadero.

Robert Gras

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar