See Mystery Lights See Mystery Lights

Álbumes

YACHT YACHTSee Mystery Lights

7.1 / 10

Yacht  See Mystery Lights DFA / COOP SPAIN

Imagino que muy pocos se acordarán de esto, pero Jona Bechtolt es el mismo alma sensible que producía bases y buscaba samples para The Blow, el vehículo con el que (¿la desaparecida?) Khaela Mairich publicaba discos de R&B entre azucarado y marciano en Tomlab y K Records. Mientras escribo estas líneas recupero algunos títulos del archivo y me sorprendo al encontrar la raíz del sonido de Yacht en títulos como “Poor Aim: Love Songs” (2004) y “Paper Television” (2006). Y digo que me sorprendo porque todo lo que de bueno hay en “See Mystery Lights” ya aparecía en esos discos, aunque en una versión más turbia y desengrasada, con las aristas sin recortar, haciendo gala de ese tono lo-fi tan habitual en K Records, y que a este servidor le irrita sobremanera.

A tan sorprendente transformación ayudan dos factores. Uno, que su nueva compañera de aventuras y sábanas, Claire L. Evans, es mucho más expresiva que Mairich, cuya monotonía y languidez gustaba mucho a los indies recalcitrantes (vaya usted a saber por qué), pero también lastraba de manera irremediable las canciones, las hacía parecer inofensivas y grises, cuando en realidad escondían el germen de un discurso mucho más interesante. De raigambre pop, es cierto, pero un pop cubista, deslavazado y bastante adictivo. El factor número dos es más sorprendente, y consiste en el poco disimulado amor que Bechtolt siente por la música de LCD Soundsystem: él mismo define su estupendo maxi del año pasado, “Summer City”, como una particular apropiación, realizada con tanta cara dura como buen gusto, de Daft Punk Is Playing In My House. Por tener, hasta tiene su golpe de cencerro, y eso debió hacer gracia al bueno de James Murphy, porque tras escuchar la maqueta de la canción fichó a la banda para DFA y puso a su disposición los recursos de la casa.

Esto último es sólo una suposición porque, según parece, el disco está grabado en Texas, pero yo pongo la mano en el fuego por que en “See Mystery Lights” han metido la mano Murphy y Goldworsthy. Sólo así se explica la inyección de groove, la riqueza rítmica (a pesar del aparente carácter esquelético de muchas de los temas) y el evidente aroma a cultura neoyorquina que exuda un artefacto que suena a Talking Heads, Roxy Music, ESG, Liquid Liquid y los propios LCD Soundsystem. De ahí, de la buena digestión de esas influencias, es de donde salen los mejores momentos del disco: la vocoderizada “I'm In Love With A Ripper”, ese otro apropiacionismo que es “Psychic City” (original de un tal Rich Jensen, publicada hace casi veinte años por K Records en casete) o la muy cinemática “You Can Live Anywhere You Want”. Un disco que, lástima, no resulta tan redondo como sus grandes hits prometen al principio. Escuchándolo de cabo a rabo se tiene una cierta sensación de cansancio, da la impresión de que Bechtolt no ha tenido la suficiente paciencia con “See Mystery Lights”, de que ha querido aprovechar el rebufo de “Summer city” para subirse al autobús de la fama (cosa que está consiguiendo, por cierto) y, en ese proceso, ha dejado que se cuelen algunas ideas poco brillantes o directamente innecesarias: las dos remezclas de “I'm In Love With A Ripper” y “Psychic city” que cierran el disco, por ejemplo. Menos mal que, al menos, el desliz se compensa con dos estupendos vídeos.

Vidal Romero

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