Secretsundaze Volume 2 Secretsundaze Volume 2

Álbumes

Giles Smith & James Priestley Giles Smith & James PriestleySecretsundaze Volume 2

8 / 10

Secretsundaze Volume 2 Giles Smith & James Priestley SECRETSUNDAZE

A efectos lúdicos, lo que trajo el ‘minimal’ –esto es, el nuevo techno y house de raíz digital y relajado en bpms de mediados de esta década–, además de aire fresco para el mercado de la música de baile, fue también una relocalización de la fiesta. Al tomar Ibiza por asalto, se acabó observando que el hábitat natural para un encuentro de estas características no era ni el superclub para 5.000 personas ni el garito oscuro, sino el aire libre y la luz del día. Igual que se hizo en los tiempos del rave, en los ochenta, buena parte de la escena minimal indagó en espacios naturales –playas, localizaciones en el campo, terrazas a orillas de ríos, parques privados– en los que alargar unas matinales exentas de prisa. Lo extraño del minimal house fue cómo pudo gustar, en tan poco tiempo, a tanta gente siendo como es un sonido de club extravagante, pausado, sin matices de despegue. Pero quizá no estaba en la forma de la música –una forma que, a la que se ha demostrado obsoleta, ha comenzado a tirar para atrás a mucho clubber–, sino en su consumo. Una buena fiesta house al amanecer y hasta el mediodía, con las suficientes ganas y calorías en el cuerpo, podía ser una experiencia social mucho más apasionate, con mejor recompensa, que el clásico encierro en un club del que se salía apestando a humo y hedor de axila.

Secretsundaze, en Londres, es una de esas fiestas ocasionales que se han convertido en institución. Copiando el secretismo de las raves primigenias –se informa de la localización definitiva del jolgorio horas antes de su celebración; antes era por extraños mapas y party-lines telefónicas, ahora por Facebook–, Secretsundaze invade espacios abiertos y en horario solar, trae a pinchar a DJs de mucha enjundia del mundillo deep house –el de calidad, fundamentalmente americano, el personificado en productores como Omar-S, Jus Ed o réplicas alemanas como Cassy o Tobi Neumann–, y tiene como sumos sacerdotes de esta celebración pagana en honor al dios Febo a Giles Smith –el único DJ vivo calvo y con bigote que queda, localizable en el sello Dessous– y James Priestley –más joven, más guapo, con más pelo–. Así, “Secretsundaze 2” responde a ese subgénero de discos identificables por uno) su filiación a una marca concreta, en este caso las fiestas del mismo nombre, que además de por Londres han comenzado a extenderse hacia otras localizaciones de Europa y dos) justifican su salida para exhibir y fortalecer la marca. Lógicamente, quien no conoce Secretsundaze y accede al disco publicitario de turno, igual se plantea debutar a la próxima.

Y hay motivos para debutar: la selección de Smith y Priestley se concentra en todo lo que sea identificable con la coletilla ‘deep’, y se beneficia del excelente estado de salud de la cosa en estos dos últimos años. No se trata únicamente de abundar en la cosecha –dígamoslo así– adulta de los masters de Detroit y Chicago redescubiertos tras años de ostracismo – Ron Trent & Chez Damier ( “The morning factory”) coronan con bombos el enrollado mix de Smith, y antes de eso se asoman Scott Grooves ( “Only 500”) y Brothers Vibe ( “Step into it”) para teñir de porte elegante ochenta minutos que comienzan technoides con Urban Force, Claro Intelecto y Mr. Ggt;, y acaban más húmedos que el conejo de María Lapiedra–, sino de llevar las intenciones más allá. Priestley y Smith no se lanzan a la defensa de un house apalancado, sino que rascan en los que desean preservar una tradición estilosa y madura sin momificarla. El segundo mix, por ejemplo, arranca discoide – Holy Ghost Inc., Lindbaek & Lindstrom–, acaba soulful – Omar-S, Robert Owens– y se desarrolla con tribaleo africano – Afefe Iku, Sety– sin fallar nunca en su primera intención: envolver, agradar y satisfacer un clubbing con mucha pachorra al amanecer. Ni en el garito, ni en casa, hay que escuchar este magnífico escaparate de nuevo house por la noche. Sólo cuando el sol se empiece a asomar por la ventana se obtendrán sus benéficos placeres.

Javier Blánquez

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar