Sebenza Sebenza

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LV LVSebenza

7.8 / 10

¿Dónde empiezan y acaban Londres y Sudáfrica en las influencias de LV? Es difícil disponer una barrera entre los inputs que la capital británica, lugar de procedencia del trío, y los del extremo meridional de África. Para los fans de los exabruptos musicales underground ingleses, la discografía de LV tiene un importante contrapunto exótico que lo hace único y diferente en comparación con el resto de música surgida de Londres. Para los fans de la mierda étnica, LV aportan la dosis perfecta de sonoridad urbana y familiar que hace que la música del mundo sea no más disfrutable pero sí más digerible. Actúa como un Omeoprazol antes de un botillo. El botillo te va a saber igual de bueno y no vas a estar atormentándote mientras masticas pensando en cómo vas a digerir todo ese montón de vísceras de cerdo. Resulta obvio que haya influencias claras de ambas costas, “Sebenza” –que significa “trabajo” en zulú– cuenta con tres agentes sudafricanos: el dúo Ruffest, el ya familiar Spoek Mathambo y Okmalumkoolkat. Sin embargo, mientras discurren los 14 tracks del disco, los acordes referentes a un punto geográfico u otro van yendo y viniendo, a veces más desdibujadas, en otras ocasiones de forma evidente. Al final del disco ya no procede preguntarse acerca de la cuestión geográfica. Es el puto siglo XXI, chico. Y proyectos como el de LV –y como lo fue en su momento Buraka Som Sistema o como lo será el próximo álbum de Mala– son una de las cosas buenas (buenísimas) de la globalización.

Lo primero que suena cuando reproduces “Sebenza” es el corte homónimo. Rítmica semejante al kuduro, frenética y galopante, se mezcla con el discurso de Okmalumkoolkat, que combina ese acento raruno de los sudafricanos con lengua zulú. La primera impresión te conduce inexorablemente a los guetos de Johannesburgo. Sin embargo, con el salto al segundo track esa impresión desaparece. “Animal Prints” es garage añejo y pista de baile anglosajona, además del tema más luminoso del disco, tanto que casi no cuadra con el resto del tracklist. No es hasta el tercer tema, “DL”, cuando realmente se evidencia esa perfecta comunión de los dos puntos geográficos. Okmalumkoolkat y la parquedad de la composición, la primacía de la percusión, convergen desde el sur con el manierismo Hyperdub, que viene desde el norte, con esos sintes analógicos y esas cajas secas tan del gusto de Kode9 y DVA Scratcha. Nada nuevo por parte de LV y Okmalumkoolkat, es el mismo modus operandi que usaron en el pelotazo “Boomslang” en 2010.

En este punto el disco comienza a hacer chup chup, a espesar y tomar cuerpo combinando momentos de impasse donde prevalece el MC a la música –como “Limb”, “Hustla”, “Spitting Cobra” o “Safe And Sound”– con puntos álgidos donde el trío de productores se supera en su afán de conseguir un sonido homogéneo. “Zulu Compurar” es un highlight del disco, una marcianada vacilona de dembow angloboer, mientras que en “Nothing Like Us” el hip hop y una suerte de 2step tenebroso casan en perfecta harmonía. “Thatha Lo” tiene velocidades tribales y crescendos occidentales. Las texturas y recursos son los mismos que usa cualquier productor del circuito londinense; la manera de disponerlos, sin embargo, recuerda a las producciones electrónicas que iban llegando de África la década pasada (¿os acordáis de Mujava? ¿Dónde andará?). Algo similar ocurre con “Primus Stove”, retro funk adusto de burdel en Lagos, música para animar las pool bars y los pitos de los nuevos magnates negros del petróleo. O con “Work”, donde la voz de Spoek Mathambo suena como una pista más en esta nana de cadencia halfstep.

En incontables momentos del disco me han entrado ganas de ver un directo de este “Sebenza”. A mí juicio, si un disco logra convencerte para que sueltes la pastaca por ver el directo, es que ha hecho la mitad de su trabajo. Pero esta sensación hace que me surja otra duda. Si el primer álbum de LV fue con Joshua Idehen y el segundo ha sido con tres MCs sudafricános –por no mentar todas las colabos en sus EPs–, ¿qué demonios hacen cuando no tienen a nadie con quien colaborar? Quizás el siguiente paso en la evolución del trío sea enfrentarse a la ausencia de otros inputs y mostrar por primera vez en 12 años juntos cómo suena LV sin featurings.

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