Screws Screws

Álbumes

Nils Frahm Nils FrahmScrews

7.4 / 10

“Screws” es una interesante lección de superación: las nueve canciones que le dan vida fueron grabadas poco después de que el pianista Nils Frahm se rompiera un dedo de la mano tras caer de la litera que tiene instalada en su estudio. No hace falta decir que perder un dedo, aunque sea temporalmente, es una desgracia para un músico, y no digamos ya para un pianista, pero para este impulsivo e incansable compositor alemán, uno de los principales activos de la escena neoclásica europea, este absurdo accidente se convirtió en toda una motivación para sacar adelante un pequeño proyecto que no figuraba en ninguna hoja de ruta de Erased Tapes, el sello que le cobija, que de la noche a la mañana se ha encontrado con este inesperado regalo.

El título del disco hace referencia a los tornillos que tuvieron que clavarle en el dedo, toda una declaración de intenciones de un Frahm que ha sabido tomarse con gran sentido del humor el desafortunado incidente. Lo que no resulta tan gracioso, afortunadamente para sus seguidores, es el contenido del mismo: nueve sonatas breves, veintiocho minutos en total, disponibles ya digitalmente de forma gratuita –y en CD a partir del 3 de diciembre–, en las que el pianista destapa la versión más melancólica y melódicamente accesible de su discurso. Si por algo se había caracterizado hasta la fecha la trayectoria de este autor era por su reticencia a estancar su discurso en el ámbito del pianismo puro y duro, manifestada en su máxima amplitud en su último álbum hasta la fecha, “Felt”, donde hacía conjeturas sonoras con el ambient o el minimalismo, y siempre en unas estructuras compositivas alejadas de los convencionalismos.

En ese sentido, “Screws” me parece su grabación más ortodoxa desde un punto de vista pianístico. Son piezas de perfil más clásico, con su leitmotiv melódico y su búsqueda deliberada de un tono casi cinematográfico, con pocas notas pero muy bien avenidas, ensambladas con el objetivo de firmar canciones redondas que dejen poso. Podríamos decir que es el Frahm más satieniano que hemos escuchado hasta el momento, y supone una interesante revelación para aquellos que lo veíamos como un personaje sumido en una búsqueda permanente de formatos e ideas complejas. Sería demasiado peliculero y atrevido relacionar la particular fisonomía de estas sonatas con el hecho de que hayan sido grabadas con nueve dedos, pero quién sabe si las circunstancias han tenido influencia y peso específico en el tono –como de atardecer tristón– y en la constitución –sencillas y muy directas– de las mismas. Si este es el resultado que se obtiene a partir de una rotura de dedo de Nils Frahm, habrá que ir pensando en una manera con la que se fracture otro. Que parezca un accidente.

*Descarga aquí.

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