Say Yes To Love Say Yes To Love

Álbumes

Perfect Pussy Perfect PussySay Yes To Love

7.7 / 10

Si una cosa tienen Perfect Pussy, y que no les convierte en una versión azucarada del caótico noise-punk de Lightning Bolt, es una frontwoman carismática, Meredith Graves, digna heredera de los aullidos de Poly Styrene de X Ray Spex, y con la presencia escénica de la aniñada líder de Rolo Tomassi, Eva Spence. Pero a la vez nos encontramos, al contrario de lo que se podría imaginar, con que la cabecilla de este quinteto de Siracusa (Nueva York) no sigue los preceptos del movimiento Riot Grrl, al que llega casi dos décadas tarde. Graves ha declarado que deja la causa feminista para los colectivos más afectados, lo que no le impide presentarse en público con frases como un “¿Vas a llamarme zorra? ¿Vas a decir que soy fea? Pues bien, aquí tienes el nombre de mi banda. Saca lo peor de ti, hijo de perra”, toda una patada en la boca para los que aún dudaban de que el punk vino de las mujeres y no del Reino Unido, como rezaba la archiconocida camiseta que Kim Gordon lucía en los 80. Y aunque sea en parte indignante que musas similares del movimiento punk americano no hayan llegado a las masas como lo han hecho Perfect Pussy, véase el caso Kate Eldrige, siempre es de agradecer que un sello grande como Captured Tracks las ponga en el punto de mira.

Perfect Pussy son un huracán de distorsión, que puede parecer transgresor, pero donde se reconoce a pies juntillas la influencia del lo-fi garagero, el art-punk y el afán experimentador de The Raincoats. Estas primeras referencias ya quedaron plasmadas en su EP debut, que se publicó bajo el título “I Have Lost All Desire For Feeling” (2013). Ahora contraatacan con un irónico “Say Yes To Love” (Captured Tracks, 2014), una puesta de largo de siete canciones que supone una continuación a la potencia emocional de sus orígenes. En su preestreno ya surgió la polémica debido a que 300 copias del disco estaban manchadas con sangre de la cantante, pero debemos recordar que ya hicieron lo mismo The Flaming Lips en su momento. Atraídos por la marca macabra o por la agresividad de la banda, los seguidores saturaron la página web de la discográfica con la primera avalancha de pedidos.

Aparte de Graves, ¿qué tienen Perfect Pussy de perfectos para que nos gusten tanto? La llana agresividad que nos recuerda al punk de nuestra adolescencia: sus composiciones dan al traste con la estructura clásica de las canciones, todos los instrumentos aparecen tronando en capas y capas de una vorágine sin sentido, guiados por la voz de la predicadora que habla de sus mantras vitales a la hora de superar una dolorosa ruptura amorosa. No tienen la versatilidad vocal de Kathleen Hanna, pero si transmiten su ira. No son músicos virtuosos, de hecho sólo hay una única guitarra melódica que se enfrenta a una avalancha de ruidos, baterías cambiantes y sintetizadores estratosféricos. Pero los acoples de los instrumentos suenan igual de deliciosos que una línea de violín acompañando a una canción pop. “Big Stars”, el tercer corte del disco, sería un buen ejemplo de ello. Prueben de aclarar el sonido y bajar la intensidad, y encontraremos un resultón hit del género. Lo mismo con "Interference Fits", la indudable y más pausada ganadora. Por otro lado, “Work” es puro garage. Simplicidad y potencia es su apuesta, a pesar de que se le podría haber sacado mucho más jugo a los cuatro minutos restantes de “Advance Upon The Real”, el corte que cierra el disco y que deja con la impresión de que podrían haber extraído mucho más ruido de ello.

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