Sam Baker’s Album Sam Baker’s Album

Álbumes

Samiyam SamiyamSam Baker’s Album

8.1 / 10

Samiyam  Sam Baker’s Album BRAINFEEDER

La cara oculta de Los Ángeles vuelve a concitar la atención de los focos: pequeños universos bebé nacen y mueren en el falso vacío del underground californiano cada vez que Sam Baker dibuja un pentáculo en el suelo e invoca a los espíritus de Digitalia. No son pocos los adeptos que han salido de las sombras para jalear su nombre al enterarse del advenimiento de esta sensacional disco: Samiyam, aunque alumbrado en Michigan, es posiblemente uno de los sacerdotes más solicitados en las misas dillaístas angelinas, un susurro que se oye cuando el viento cruza la playa de Santa Mónica de madrugada, una silueta borrosa que recorre las habitaciones de los off-beat headz y se esconde en las volutas de humo de los porros de los chavales.

Aunque escueto, su currículum no se mide por la cantidad, sino por la calidad. Sam Baker ha sido uno de los pioneros del nuevo beatmaking de la Costa Oeste, una suerte de gurú en la sombra que ha sabido esperar su momento, mientras incontables oportunistas sacaban su disco a toda prisa para pillar cacho aquí y ahora. En términos de propagación del virus, su figura puede equipararse sin problemas a la de monstruos como Flyng Lotus –con él comparte el proyecto FlyAmSam–, auténticos impulsores de una cultura digital urbana que está alcanzando un exquisito punto de madurez y está muy pero que muy lejos de desdibujarse en la maraña de nuevas tendencias del caprichoso tejido electrónico.

Aunque podemos rastrear todavía su “Rap Beats Vol.1”, una de las referencias primigenias de Brainfedeer, hay que dejar claro que aquella colección de bases inconexas nada tiene que ver con este disco, su álbum debut con todas las de la ley. Esta vez, Samiyam pone su creatividad al servicio de un bien mayor, no de un pasatiempo: los beats adquieren autonomía propia, el disco se muestra como un lienzo completo, los tracks evolucionan sin cernirse sobre loops repetidos hasta la extenuación: aquí hay artesanía compositiva, una sinfonía meticulosamente orquestada por uno de los productores más audaces que ha dado el baby boom post-J Dilla.

No hay que buscar trucos en la chistera, Samiyam enseña sus triquiñuelas a pecho descubierto. Wonky, hip hop experimental, funk descoyuntado, jazz marciano, percusión digital cubista, el remolino de referencias de “Sam Baker’s Album” se nutre de las constantes clásicas del sonido new beat –si es que se puede hablar de clasicismo, claro– para llevar las partículas elementales de este movimiento a un nuevo estado de simetría que muy pocos pueden conseguir en el laboratorio. Los graves hechos con novocaína de “Escape”, las polirritmias neblinosas a lo Eskmo de “Already”, los sintetizadores y el funk líquido de “Frosting Packet”, los bleeps en forma de orgásmica pedorreta de “Bedtime”, los teclados embriagadores y la percusión entrecortada de “Where I Am?”, la épica psicodélica de “My Buddy”, la consola espectral de 666-Bits de “Understanding”… Samiyam borda un telar complejísimo, una impecable carrocería de sonidos futuristas con la inequívoca matrícula de Los Ángeles e infinidad de detalles que se muestran al oyente a la segunda o tercera escucha. Porque esto no es nuevo beatmaking, es lo siguiente: a la espera de que publique su disco Thundercat, lo mejor de Brainfeeder en lo que va de año.

Óscar Broc

“Sam Baker’s Album Sampler”

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