Salon Des Amateurs Salon Des Amateurs

Álbumes

Hauschka HauschkaSalon Des Amateurs

7.5 / 10

Hauschka  Salon Des Amateurs 130701-FAT CAT

En la cruzada por sacar al piano de sus actuales posibilidades estéticas y hacerlo entrar de lleno en el siglo XXI, Francesco Tristano ya no está solo. Se le acaba de unir el alemán Hauschka en este “Salon Des Amateurs” que da un volantazo firme a su carrera y le hace entrar, sin opción de vuelta atrás, en un nuevo territorio en el que se advierte una fuerte empatía con la música de baile. Cuidado: nada de piano con beats o un teclista hábil haciendo versiones de clásicos techno con la única ayuda de las blancas y las negras, sino un pianista reinventando el instrumento para que suene liberado de las convenciones y se manifieste como un poderoso recurso rítmico: aquí, tan importantes como las armonías –absolutamente deliciosas, por otra parte– son los golpes y la caída de las teclas, el eco que diseminan.

Este disco es un paso muy importante en la carrera de Hauschka –alemán; nombre real: Volker Bertelmann–, pues resume sus dos vías de creación anteriores y abre una tercera puerta, sin cerrar las otras, hacia el futuro, no suyo únicamente, sino de todo la escena de piano contemporáneo. Es, podría decirse así, el complemento lo-tech al más sintético “Idiosyncrasia”, de Tristano. En sus primeras grabaciones, Hauschka proseguía la escuela de John Cage y creía en las posibilidades del piano preparado –las cuerdas y la caja de resonancia modificadas con toda clase de objetos, presiones y volúmenes–, y en “Foreign Landscapes” (Fat Cat, 2010) avanzó hacia la vestimenta orquestal tras años de piano desnudo. En “Salon Des Amateurs” lo que hay es un piano preparado –y del que se obtienen extraños timbres– acompañado por músicos de toda índole, desde los dos componentes de Calexico a la violinista Hilary Hahn, y una técnica desenfadada que aprovecha recursos del dub ( “Subconscious”), del techno y del minimalismo americano, y que acaba siendo un piano saltarín, desenfadado, hedonista. Un piano serio en sus planteamientos, pero alegre en todo lo demás. Un piano que anima a bailar.

A lo largo de todo “Salon Des Amateurs” hay una influencia que se percibe muy clara: la de Steve Reich. Es decir, repetición + variación, como en las grandes más celebradas del compositor de “Six Marimbas”: el piano está más golpeado que tocado, Hauschka se concentra en encontrar haces de notas que funcionen bien y las exprime en todas direcciones y acaba extrayendo breves fases rítmicas que, al repetirlas y variarlas de manera sutil, logran el resultado hipnótico que se extiende por todo el disco como una suave brisa. Del mismo modo en que Reich es un pariente lejano del techno, es también una presencia difícil de cuantificar en este disco. “No Sleep”, por ejemplo, le debe bastante a Gershwin por su giro casi jazz, y “Taxitaxi” y “Sunrise”, las dos últimas, recuerdan a los dos primeros álbumes de múm –Samuli Kosminen, no por casualidad miembro de la banda islandesa, se encarga de la percusión–, pero “Tanzbein” suena muy parecida al inicio de “Music For 18 Musicians”. En conclusión, este “Salon Des Amateurs”, bajo la dócil apariencia de disco neoclásico chispeante, esconde una honda sabiduría y un plan de renovación de la estética del piano moderno, yendo del nuevo impresionismo a la refundación del minimalismo (por la vía de la música de baile). Hay camino todavía por recorrer, pero el primer paso dado es firme, seguro y valioso.

Robert Gras

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