Safari Disco Club Safari Disco Club

Álbumes

Yelle YelleSafari Disco Club

7.8 / 10

V2 RECORDS / COOPERATIVE MUSICA Julie Budet y sus inseparables GrandMarnier y Tepr se les presenta el reto de tener que revalidar aquel éxito de “Pop Up” con el que en 2007 llenaron de colores flúor media Europa. Y a pesar de que en “Safari Disco Club” –a excepción de “Que Veux-Tu”– no encontraremos ningún “Je Veux Te Voir” o “A Cause Des Garçons” en las primeras escuchas, los franceses vuelven con un coherente disco vitaminado por los ochenta y musculado por el pop, sin la necesidad de caer en hits instantáneos. El tektonik pasó a la historia, el dance vuelve a ser la banda sonora de los suburbios y nuestra querida Yelle, ante tal panorama, quiere romper las barreras idiomáticas de su naíf propuesta con una colección de canciones que dejan de aguantarse en sus rapeados. Podríamos decir que ha sofisticado los pilares –en términos de producción, los sintetizadores reforzados de “Mon Pays” o el funky trasnochado a lo Chromeo de “Unillusion” representan un paso adelante respecto sus primigenias composiciones–, pero lo que aquí cuenta es que el álbum es un entretenimiento constante, de principio a fin, que apenas cojea y consigue erradicarnos las lagañas matutinas que nos putean rutinariamente.

De las pocas cosas que habría que echarle en cara a la bretona es la elección de “La Musique” como primer single, ya que la canción –pudiendo haber formado parte de ese comeback de Alizée auspiciado por el sello Institubes, quienes acaban de hacer público que cierran el chiringuito– difiere de lo que nos vamos a encontrar. Con los tribalismos del tema que da título al disco y la gran “Que Veux-Tu” no ha habido discusión que valga. Pero si el mundo fuera justo –y pudiésemos meter mano en las tomas de decisiones mercadotécnicas de su colonización internacional– la próxima escogida para petarlo en la pista de baile debería ser ese caramelo envenenado para diabéticos que responde a “Comme Un Enfant”.

Yelle quiere ser reconocida como una de las mayores figuras del pop fuera de ese mercado francés sobreprotector. Y la verdad es que “Safari Disco Club” dispone de las armas necesarias para conseguir este cometido. Lo que de aquí en adelante ocurra dependerá de ella –su mejor carta de presentación siempre ha sido el directo, donde resulta imposible mantenerse estático y disfrutar como un niño–, pero confiamos ciegamente en que la Lio del siglo XXI –sólo hace falta oír “C’est Pas Une Vie”– sea teloneada algún día por Katy Perry, y no al revés. Sergio del Amo

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