SUM/ ONE SUM/ ONE

Álbumes

bEEdEEgEE bEEdEEgEESUM/ ONE

7 / 10

bEEdEEgEE es un nombre improbable para poner a un proyecto musical. El responsable de tal atropello tipográfico es Brian DeGraw, miembro fundador de Gang Gang Dance, un grupo que, al fin y al cabo, siempre ha estado regido por leyes remotas. En un año que él mismo ha calificado como “tumultuoso” y con la banda madre en aparente estado de tránsito, DeGraw se ha refugiado en una cabaña de montaña en Woodstock y ha parido “SUM/ ONE”, su primer álbum en solitario. El aislamiento no ha sido sólo físico sino mental. DeGraw ha querido desactivar el módulo GGD de su cerebro y explorar nuevos encuadres. Claro que, cuando llevas más de una década a los mandos de una banda con un sonido tan característico, la curvatura del timón hace que el bote salvavidas acabe encaramado una y otra vez en la estela del gran buque.

“SUM/ ONE” mantiene el gusto por el caos estructural de GGD pero intenta domesticarlo. Las canciones son más directas y las melodías menos abstractas. Es, en muchos pasajes, la manera de entender el pop de un tipo acostumbrado a canalizar vendavales de experimentación anárquica. Esto no significa, ni mucho menos, que sea un sonido convencional. ¿Qué disco de pop empezaría con esa suerte de ensayo art-trap que es “ Helium Anchor”? DeGraw es un domador de sintetizadores y en este primer corte suenan como si un cuarteto de cuerda intentara mantener la compostura en una habitación acristalada mientras un terremoto sacude sus paredes. “Collage” es otra palabra recurrente al referirse a GDC y a eso suena “Like Rain Man”, que es como si alguien intentara hacer cloud-rap un día que los ángeles estuvieran borrachos y les diera por experimentar con el house a la mitad de revoluciones. ¿Pero no habíamos dicho que este es un disco de pop? Así lo dejan entrever cortes como “Empty Vases”, “Overlook” y “Flowers”. Las tres miran a los ochenta con el desarraigo del que no puede evitar explorar los márgenes de la lógica. Son canciones, especialmente las dos últimas, que contradicen la liviandad de sus vocales femeninas con travesuras rítmicas y sintetizadores cuyo equilibrio armónico se trastabilla. Los arreglos insospechados siempre son encomiables pero, en este caso, suenan a postizos disfrazados de inventiva. De hecho, la canción más inspirada de las nueve del disco probablemente sea “Empty Vases”, cuyo envoltorio es el más clásico del conjunto. DeGraw demuestra que sabe escribir canciones pop, pero su afán por boicotearlas hace que escucharlas acabe siendo una experiencia más nerviosa que emocional. También quiere hacernos bailar, y a ratos lo consigue. “F.U.T.D (Time of Waste)” cuenta con la voz de Alexis Taylor y suena a unos Hot Chip disfrazados de maleantes callejeros antes de que Lovefoxxx (CSS) se disfrace de Sally Shapiro en 30 segundos de sacarina italo. Es un espejismo; pronto, la canción desemboca en otra cascada de estridencias y percusiones con síndrome de Tourette. Una vez más, el timonel lunático mareando al proyecto de hitmaker que intenta descifrar el mapa desde las bodegas.

Las miradas alteradas necesitan fijarse en puntos concretos para no perder enfoque, y eso es exactamente lo que le ocurre a DeGraw en “SUM/ ONE”. Lo que tan bien funciona englobado en una fuerza mayor aquí suena un poco fuera de lugar. “Bricks” y “Quantum Poet Riddim” son de las únicas que no admiten discusión; fluyen con naturalidad y exudan la frescura de lo singular. Curiosamente, son las dos piezas que mejor encajarían en cualquier disco de Gang Gang Dance.

* Escúchalo en Google Play

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar