La Roux La Roux

Álbumes

La Roux La RouxLa Roux

7.3 / 10

La Roux La Roux

POLYDOR / UNIVERSAL

Aquellos que ya están hartos y agotados de los hypes de halo ochentero seguramente ningunearán las siguientes líneas escudándose en que el revival sintetizado ha copado demasiados titulares durante los últimos meses, mientras que otros, directamente, optarán por calificar de simple petarda a nuestra Tilda Swinton amante de la laca. La Roux –dúo formado por Elly Jackson y Ben Langmaid, que es el productor en la sombra– se ganó la atención de los coolhunters musicales después de que Kitsuné incluyera el pasado octubre “Quicksand” en el sexto recopilatorio de su troupe synth-popera, alimentando (de paso) una rivalidad con Little Boots afianzada única y exclusivamente por las ansias de hacer renacer los sintes de toque retro que ambas llevan a cabo, a pesar de que cada una de ellas juega en una liga del todo diferente.

Mientras que la Boots gracias a su Hands (679 Recordings, 2009) se presta a ejercer (y muy dignamente) de Kylie Minogue para las minorías, Jackson, por su lado, es la única artista surgida durante este boom electropop que vivimos en nuestras carnes –con perdón de Frankmusik, con quien ya ha tenido algún que otro rifirrafe de índole divina– que claramente mama de la estela de Vince Clarke o Blancmange a base de melodías juguetonas y falsetes que hubieran quedado la mar de resultones como banda sonora de una máquina recreativa. ¿Reinvención ochentera o simplemente otra más que se sube al carro de la moda? Teniendo en cuenta que la imaginería sonora del dúo se debe directamente al bagaje del propio Langmaid (quien, incomprensiblemente, e igual que la mitad de Goldfrapp, Will Gregory, no es muy dado que digamos a mostrarse en público, ni en sus directos) uno tiene sus dudas acerca de la vigencia productiva que el dúo será capaz de desarrollar (a pesar de la mimada vertiente estética retrofuturista con la que se gastan en sus videoclips) de aquí en adelante.

Producido cual Juan Palomo por ambos, en sus primeros cinco cortes encontramos las principales (e indiscutibles) bazas de su debut. La conocida por todos “In For The Kill” –aunque la remezcla de Skream es la que debería llevarse por méritos propios todos los piropos a la larga–, junto a “Tigerlily” –un carrusel de bases machaconas del todo adictivo y tan sorprendente que destaca sobre el conjunto–, desembocan en el particular “When Doves Cry” de Prince que significa “Quicksand”, uno de los himnos de pop electrónico más radiados en medio globo durante 2009. “Bulletproof”, el single con tintes a Yazoo más efectivo del álbum –y, por qué no decirlo, el único claramente confeccionado para hacer de las suyas en las pistas de baile– supone el equivalente a “Remedy” (de nuestra “Botitas”) de Jackson y Langmaid. Hablando en plata, pop naïf con un estribillo instantáneo de esos que se que graban a fuego en el cerebelo. Para los alérgicos al falsete y la agudez chirriante (que los hay, y muchos), “Colourless Colour” se presenta como el antídoto perfecto. Pudiendo ser entonada por la propia Ladyhawke, es de las pocas (junto a “Growing Pains”) que deja a un lado el aura ochentas en pro de la sosegada vanguardia pop.

A partir de este momento –y a excepción de “As If By Magic” y “Fascination”, que a pesar de incluir uno de los estribillos más simplones de lo que llevamos de año podría haberse convertido antaño en un clásico de Annie Lennox y David A. Stewart–, lo que viene a continuación, ciertamente, no supone ningún logro para nuestra amante de los tupés a lo A Flock of Seagulls. Esos aires a la Madonna principiante de “I’m Not Your Toy”, la balada de desamor “Cover My Eyes” o “Reflections Are Protection” (un medio tiempo que le hubiera ido que ni pintado a The Human League) distan considerablemente del nivel de sus singles de presentación a pesar de las buenas intenciones. Quizás el listón estaba demasiado alto…

Aunque cuenta con una producción inmejorable que, tristemente, no se extrapola al directo –la chica parece tener las ideas más que claras, pero debería encontrar la simbiosis perfecta en su puesta en escena para no convertir su debut en una melodía pseudoenlatada– La Roux puede mantener, de momento, su ego intacto después de haber firmado un puñado de temas que han dado y seguirán dando que hablar. Obviamente, después de haberse decantado por un sonido tan definido la pregunta que uno se hace es por dónde irán los tiros próximamente cuando la formula deje de levantar las alabanzas del público y la crítica. Al fin y al cabo, no hay que olvidar que las nuevas candidatas a promesa del pop se retroalimentan anualmente.

Sergio del Amo

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