Rope Chain Rope Chain

Álbumes

Grampall Jookabox Grampall JookaboxRope Chain

5.5 / 10

Grampall Jookabox Rope Chain ASTHMATIC KITTY

David "Moose" Adamson, el hombre detrás de Grampall Jookabox, no es un tipo de fiar. No se me ocurriría dejarle el coche para que pudiese irse un fin de semana a la playa, ni prestarle un plato para una sesión de DJ, ni siquiera unos cuantos discos de clásicos del hip hop. Alguien que firma discos como “ Rope Chain” (Asthamtic Kitty, 08) no puede tener una personalidad firme, una mente equilibrada a la que poder confiar mis pertenecías. Seguramente, el coche acabaría humeando en una cuneta, el plato con el brazo formando una curva imposible y los discos rallados después de una torpe sesión de scratching. Nuestra amistad, de haber existido en primer lugar, se hubiese acabado en ese justo momento.Puedes pensar que no le conozco, que estoy siendo injusto y que me dejo llevar por impresiones vagas. Dirás que Adamson es un músico con talento para mezclar blues y folk con beats, para sacarle partido a los pocos recursos con los que cuenta, con personalidad suficiente para encandilar a sellos como Joyful Noise o Asthmattic Kitty y crear colecciones tan encantadoramente toscos como el EP “Rill Bruh” y su debut largo, “Scientific Criket”: Lo que tú quieras, pero yo sigo pensando lo mismo después de escuchar las canciones de su segundo disco. Comienza con “Black Girls” y no se qué pensar. Un beat sucio y unos coros que podrían haber salido de un documental sobre tribus africanas. El blues crispado de “Let’s Go Mad Together” no lo pone más fácil, mientras que el interludio de “Ghost”, con esa voz de helio que remite a Battles y las primeras producciones de Kanye West me reafirma en que estamos ante una mente esquizofrénica y caprichosa. Un niño atrapado en el cuerpo de un tipo barbudo de Indiana que hace canciones como si fuesen construcciones con piezas de las más dispares procedencias.A veces tiene destellos geniales, pero se apagan tan pronto como habían llegado. En “The Girl Ain’t Preggers” parece dispuesto a hacer una versión lo-fi y sucia de “Hey Ya”, mientras que en “I Will Save Young Michael” parece intentar acercarse a un formato de canción más ortodoxo, sin que eso sea ni bueno ni malo . “I’m Absolutely Freaked Out”, canta entre silbidos al final, y no cuesta creerle aunque, curiosamente, sea la mejor canción del disco, la única que no te hace pensar que algo sobra. Pero llegado este punto, no pienso cambiar de opinión. Allá tu si quieres dejarle tus cosas, yo ya te he dicho que no pienso hacerlo. Guillermo Arenas

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