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7 / 10

Danger Mouse & Daniele Luppi  Rome CAPITOL

Roma no se hizo en un día. Tan popular dicho le va como anillo al dedo al esperado disco de Danger Mouse en colaboración con Daniele Luppi, compositor de soundtracks contemporáneos para pelis como “Nine”, “Bajo El Sol De La Toscana” u –ojo al dato– algún que otro tema de “Sex & The City”. Pues bien, Brian Burton y el artista italiano han tardado la friolera de cinco años en parir la banda sonora de lo que vendría a ser un spaghetti western del siglo XXI. O sea, que si el tándem se hubiera apresurado un pelín más en la producción, fijo que los hermanos Coen se hubieran apropiado de los 15 cortes para que sonaran en “True Grit” (“Valor De Ley”). “Rome” es una banda sonora carente de película, pero no de referentes: está inspirada en el cine italiano añejo al más puro estilo Cinecittà. Ennio Morricone es la referencia recurrente en todo el álbum, pero tambiém lo son otros grandes como Bruno Nicolai, Piero Piccioni o Piero Umiliani, compositores y musicólogos a los que Danger Mouse adora. El resultado es curioso y tiene buenos temas, pero es vital saber que ni por asomo podrá ser el trabajo heredero de “El Bueno, El Feo Y El Malo”.

Lo más curioso del disco, obviando la voluntad de recuperar algunos de los mejores instantes de la música del celuloide –que ya es todo un honor–, está en quién se esconde tras las voces. Jack White protagoniza ciertos tracks a modo de media naranja de –atención– Norah Jones, que se encarga de los cortes femeninos. A favor del ex White Stripes debemos decir que sus temas brillan con luz propia si los ponemos en la balanza junto a los algo más mediocres de Nora. El ejemplo más claro lo encontramos en “Two Against One”, la canción más sobresaliente del álbum, pues sólo las primeras notas suenan a duelo inquietante en el más inhóspito desierto del far west. Otro ejemplo de que Jack ya no necesita a Meg para mostrar sus aptitudes lo encontramos en “Rose With A Broken Neck”. Nora, en cambio, destaca en “Black”, un tema que –tal y como pasa en “Her Hollow Ways” o “The Gambling Priest”– nos recuerda al –en esta ocasión francés– Serge Gainsbourg en su época más sembrada.

Hay que tener cuenta, empero, que este no es un disco a base de banjos ni silbidos escalofriantes en el sentido amplio de la palabra. Aunque sí echa mano del eco de tambores al más puro estilo spaghetti western –los mismos que levantan polvo tan sólo sonar–: el tema introductorio, “Theme Of Rome”, suena muy contemporáneo. Y no por ello es menos conmovedor, pero sí diferente a las referencias añejas del álbum. El álbum tampoco olvida la esencia de un trabajo de estas características, esto es, los interludios – “Morning Fog”, “Her Hollow Ways” y “The World”–, que caen como agua de mayo para distinguir entre las secuencias de un western ficticio, aunque a veces parece que las notas salgan de una caja de música pilotada por una bailarina pizpireta y no de una cantina demente. Temas como “Tha Matador Has Fallen” o “The World” pasan sin pena ni gloria, aunque tampoco molestan y, ciertamente, dan ese aire de spaghetti western moderno que se busca. El álbum no es adictivo ni infalible. No obstante, sí resulta cómodo y agradable de escuchar y como experimento ha pasado con aprobado alto.

Ariana Diaz

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