Ritual Union Ritual Union

Álbumes

Little Dragon Little DragonRitual Union

7 / 10

PEACEFROG

Si Winterbottom se decidiera a rodar una secuela de “9 Songs”, no me extrañaría lo más mínimo que amenizara uno de los polvos con algún tema de Little Dragon. Yukimi Nagano sigue siendo un campo de cultivo para la sensualidad (como viene siendo costumbre), una mujer que, a pesar de su diminuta figura, susurra y gime aportando el contrapunto perfecto a las gélidas capas que su banda expande. ¿Soul sintético? ¿Funk ralentizado al servicio de una controlada chatarrería sonora? Little Dragon suenan a Little Dragon, sin más. Acomodados en esa nueva costura que probaron hace dos años con “Machine Dreams” (Love-Da-Records), donde abandonaron sustancialmente el jazz y el R&B de corte estadounidense con el que se dieron a conocer en su debut, la banda no ha pretendido arriesgar en esta ocasión (a excepción de “When I Go Out”), sino más bien afianzar las señas de identidad que les han valido ser considerados una de las propuestas más interesantes en los últimos años del pop electrónico humanista. Y no lo digo por decir. Si no pregúnteselo a Damon Albarn (Nagano cedió sus cuerdas vocales en dos temas del “Plastic Beach” de Gorillaz) o a Dj Shadow y Big Boi, con quienes la sueco-japonesa ha compartido tiempo en sus respectivos estudios de grabación en una serie de featurings que en algún momento verán la luz.

“Ritual Union” sigue animándonos a ponernos los auriculares, elevar el volumen hasta el infinito y dejarse llevar sin esperar nada a cambio. Solo de este modo, con las escuchas, las melodías acaban abriéndose juguetonamente en la cabeza. Ya sea con las exquisitas percusiones orientales de “Nightlight”, el goteo drum’n’bass en versión 8 bits que se asoma en “Precious”, los la-la-la que tímidamente llevan las riendas de “Brush The Heat” o el tema titular, que tilda de farsa temporal las uniones matrimoniales, Little Dragon continúan explorando esa dicotomía del hombre versus la máquina y llenando la olla de buenas canciones que saben a gloria un domingo por la tarde en el que uno tiene que resetearse para afrontar los días venideros. En su reciente paso por el Sónar me despertaron algún que otro bostezo pero, en cuanto a sus discos se refiere, mantienen el tipo impepinablemente.

Sergio del Amo

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