Rispah Rispah

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The Invisible The InvisibleRispah

6.6 / 10

Dice Dave Okumu, guitarrista y cantante de The Invisible, que “Rispah” es una “carta de amor al dolor”. En su caso no se trata de pose o malditismo gratuito, sino de una realidad, puesto que en pleno proceso de composición del disco murió su madre (cuyo nombre da tíyulo a este trabajo), lo que dio a las canciones un nuevo cariz. Que la música se convierta en vía de desfogue y terapia no es algo excepcional ni hay que retrotraerse mucho en el tiempo, basta con pensar en casos como los de Panda Bear y The Antlers, sin ir más lejos. Pero en el caso de The Invisible, además, ese dolor ha dotado de una trascendencia y una gravedad que hasta ahora pululaba en su música, pero que no terminaba de aflorar.

“Rispah” es, además, el primer trabajo del trío para Ninja Tune tras haberse alejado de la órbita de Matthew Herbert, lo que sin duda puede haber ejercido cierta influencia para que la electrónica se posicione definitivamente como el principal estilo del conjunto, definitivamente cada vez más alejado de cualquier postulado pop –ojo, no en el fondo (ahí están las melodías de “Surrender”, sin ir más lejos), pero sí en la forma ( “What Happened” o “An Article Of Love”, por ejemplo, dan buena cuenta de sintes y samples–. Y es precisamente cuanto más se alejan de los postulados del indie-rock clásico cuando mejor funciona el álbum (ese “Protection” con influencia de Talking Heads, por ejemplo, no termina de cuajar).

Otra de las sorpresas de este “Rispah” son los coros de mujeres que cantaron durante el funeral de la madre de Okumu y que aparecen desde el mismo momento en que empieza el álbum. En contra de lo que pudiera parecer, esos cánticos dan un contrapunto optimista a un álbum que, de por sí, es oscuro y denso. Porque “Rispah” no es de acceso fácil: es un disco que pide a gritos ser escuchado con sosiego y paciencia. Con cada escucha más fácil resulta sumergirse en ese mundo de texturas cambiantes, cambios de estilo y dolor, sí, pero contenido. Lejos de tirar del sentimentalismo fácil y grandilocuente, ese que apela a la fibra sensible sin pudor ni sutileza, The Invisible han preferido elegir un sonido sobrio, contenido, lejos de cualquier exceso, pero mucho más efectivo y evocador.

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