Rinse 17 Rinse 17

Álbumes

Elijah & Skilliam Elijah & SkilliamRinse 17

7.5 / 10

RINSE RECORDS

Cuando pinchan Elijah & Skilliam, 2011 es el nuevo 2003: el grime, ese sonido de las pútridas alcantarillas del underground londinense quinqui, vuelve a ser el sonido más caliente y poderoso del momento, un ataque frontal con armas de destrucción masiva (de neuronas): bleeps infernales que se estiran como una goma elástica hasta el límite del dolor o la rotura, cajas que chasquean como mandíbulas de cocodrilo ante tu trasero, sonidos de rewind que te hacen elevar los brazos con gesto de orangután (y más si es en el momento en el que introducen “Spartan” de Spooky en remix de Terror Danjah, con el ya clásico alarido de los guerreros musculados de la película “300” y que es capaz de comprender hasta el más zote del lugar). Así, vuelve a ser música de machos y para machos, sonidos para estimular lo que queda en nuestro cerebro de reptil, lo que no está reñido con la valentía a la hora de rescatar recursos originales y hasta vanguardistas. El grime de la actualidad no es especialmente distinto al de los buenos tiempos de cuando Roll Deep y Dizzie Rascal manejaban las riendas del género, sigue siendo la misma bola de sonido sucio y epidémico que no deja nada en pie a su paso y que hace pensar en un Londres en ruinas, invadido por la basura, los insectos y hordas de zombis. Pero también hay que decir que ha recuperado una buena parte de esa cualidad intangible que llamamos alma, un alma (sucia) que durante un tiempo se perdió.

Un tema grime como los que seleccionan Elijah & Skilliam por separado, en su placa de vinilo – white label, dubplate o comprado en tienda, da igual–, quizá no impresione. Es material, como siempre ha ocurrido, para DJs y gente metida hasta la médula en una escena, esas que tan al fondo llegan que no aprecian nada más de lo que sucede a su alrededor. El grime, qué duda cabe, es endogámico, lo ha sido desde 2006, cuando el dubstep lo barrió con argumentos y violencia del frente del continuum rave inglés, y durante un tiempo pareció desaparecer cuando los rappers querían ser todos Jay-Z. Pero Elijah & Skilliam pinchan un grime casi “100% MC free” –excepto cuando se cuelan P Money y Trim–, y lo que se nos pasa por los oídos es un lienzo de breaks metálicos, bajos y fanfarrias que pone a prueba la capacidad de resistencia de los músculos. Son técnicos y originales, manejan discos de difícil acceso y los pinchan con una precisión de relojero que hace que el mix, escuchado del tirón, sea una pieza coherente y casi de una pista. Hay pocos momentos con una transición brusca, y sí mucha mezcla rápida, exacta, aprovechando un compás perdido al final, que ayuda a que esto sea, además de una tortura paciente, también un viaje con un interesante paisaje (lunar) al fondo.

Los dos primeros tercios de “Rinse 17” son guantazos bass de la especie más tensa y fibrada, con viejos conocidos de la escena –el incombustible Wiley, D.O.K. y los más dark garage Rossi B & Luca– y también el relevo de futuro, intercalado en forma de pepinos de Faze Miyake o P Jam. Pero a medida que avanza la aventura, los amos del sello Butterz aflojan el acelerador y se empiezan a colar temas de ritmo más pausado, adornados con sintes coloristas, pinchazos de R&B y feminine pressure. Es sintomático que aparezca un tema de Bok Bok ( “Silo Pass”), un productor que trabaja fuera del núcleo duro del grime desde su cuartel general de Night Slugs: es ahí cuando el mix del dúo se abre a ritmos más complejos y desarrollados – “Take Off” de Faze Miyake, por ejemplo, es como un funky house oscuro con fanfarria militar, pero trotón en el fondo–, hasta ese final, con Swindle, Trim y TRC, en el que la música es casi tropical, clarmente veraniega y desentendida del cuerpo a cuerpo grecorromano que se ofrenda durante más de 20 cortes del mix. Esta apertura a la luz del final, estas opciones que ponen sobre la mesa Elijah & Skilliam y que les ayudan a firmar un mix versátil y de máxima calidad, son las que advierten de que el grime, como ya se sabe desde hace un tiempo, no es un estilo que se haya dado por muerto. Tarde o temprano buscará su revancha, y la tendrá, vaya si la tendrá. Y, por supuesto, se la cobrará a hostias y con intereses.

Javier Blánquez

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