Ring Ring

Álbumes

Glasser GlasserRing

8.6 / 10

Glasser Ring

TRUE PANTHER

Cameron Mesirow es una joven norteamericana de voz cristalina y espíritu límpido que se hace llamar Glasser. Seguramente muchos habéis oído hablar de ella a estas alturas, pues buena parte de la esfera musical había advertido ya de lo talentoso y agradable que resulta escuchar a esta buena mujer crear y hacer música. Sin ir más lejos, el combo artístico-amistoso que conforman Delorean, John Talabot, K**O y allegados lleva tiempo advirtiendo de las bondades de la chica desde el blog Desparrame, que es como el Boletín Oficial de sus devenires musicales y sus pasiones melómanas. Más allá del autobombo a sus propios remixes (aquí uno de Delorean y aquí otro de Talabot) o de la camaradería surgida de compartir sello en True Panther, a estos chicos se les llena la boca de “bonitismos” a la hora de referirse a la joven, de la cual ya habíamos podido disfrutar gracias a dos singles (aquí uno y aquí otro) que hacían presagiar un debut en largo brillante. Esta expectación a veces resulta contraproducente, lo hemos visto en un millón de ocasiones. Pero he aquí la primera bondad de Mesirow: ella es de otro mundo, de un mundo místico, mitológico, orgánico, en el cual no existen expectativas, ni blogs, ni remixes; sólo su voz deslizándose por una frecuencia que es capaz de conectar con un recodo instintivo ancestral y un misticismo inherente en todo ser humano.

Las referencias a la mitología y al misticismo no son en vano si tenemos en cuenta que Glasser ha usado el quiasmo (estructura narrativa reiterada en los clásicos) para dar forma a este “Ring”; y de ahí el nombre. Todas las canciones del disco tienen su par a excepción de “ T”, dedicada a su mejor amiga y compañera en el proyecto Auerglass, Tauba Auerbach. “T” habla de la amistad, de Tauba, el único concepto tangible del disco. Y ocupa el lugar central de la lista; a partir de ese punto, las canciones se despliegan como un pai-pai de papel de arroz, 360 grados, completando el anillo, cerrando el círculo. “ Plane Temp” y “ Tremel” arropan a “T” con su tempo sosegado y algo de dulzura. A partir de ahí, la progresión se oscurece y el sonido se vuelve más agreste. Como el contraste de agudos vocales con la gravedad de la base de “ Mirrorage” o lo enrevesado de la melodía de “ Glad”. Hasta llegar a los extremos: “ Apply” y “ Clamour”, en las que las percusiones se llevan buena parte del protagonismo, casi queriendo emular algún tipo de himno ancestral. De esta manera se cierra una espiral de simetría con una increíble capacidad para envolverte y arroparte, para colocarte en el centro de un huracán sin violencia y dejarte arrastrar a su antojo. El juego melódico de su voz, lo abstracto de su discurso, lo orgánico y animista que ambos crean en conjunto son la fórmula del hechizo blanco.

Las comparaciones con otras divas de lo etéreo como Björk o Fever Ray son casi obligadas; sobre todo en el caso de la segunda, puesto que Van Rivers y The Subliminal Kid –que produjeron parte del debut en solitario de Karin Dreijer Andersson– participan en la concepción de “Ring”. Sin embargo, Cameron Mesirow todavía está muy lejos de alcanzar las cuotas de esnobismo y retorcimiento creativo de estas dos otras figuras; y cuesta imaginar que algún día lo haga, porque “Ring” desprende en todos sus tramos –los más oscuros y lo más brillantes– una sencillez apabullante, a pesar de contar con esa laboriosa producción. De hecho, seguramente lo más costoso de las labores de producción haya sido conseguir que todos esos coros, esas capas de instrumentos de cuerdas, esos estruendos de trombones y esas maravillosas percusiones y ritmos tribales no mancillen la magia buena, blanca e inocente de Mesirow. Porque si Salem es la magia negra, el anticristo, el ojo de Sauron y la Nada matando a la Emperatriz Infantil, Glasser es la némesis musical, el hada madrina, la esencia élfica y el poder de Áuryn. Si hubiera existido una figura mitológica que aunara la magia de las ninfas y todo lo natural con la magia de las musas y todo lo artístico, ese ser se habría reencarnado en Glasser. Palabra.

Mónica FrancoGlasser - Home

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