Riddim Box: Excursions In The UK Funky Underground Riddim Box: Excursions In The UK Funky Underground

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Various VariousRiddim Box: Excursions In The UK Funky Underground

8.1 / 10

Various Riddim Box: Excursions In The UK Funky Underground SOUL JAZZ

Los géneros del underground británico, durante la pasada década, parecían estar a menudo queriendo delimitar su propio espacio. Simplificándolo un poco, el grime representaría una ruptura drástica con el pasado –y un agresivo gesto soez, un dedo corazón alzado en plan punk contra el establishment del garage, que se había mostrado desdeñoso con sus beats distorsionados y sus MCs vacilones–, mientras que el dubstep, al menos en su estadio embrionario, constituía una retirada de ciertas escenas aledañas hacia los rincones más oscuros del underground, allí donde las relaciones entre determinados elementos musicales podían re-evaluarse más allá de la exigencia de estar a la última moda y del populismo más descarado.

Una vez superado el año 2005, en cualquier caso, estos dos estilos han ido ganando mayor alcance de una manera progresiva y forjando alianzas con otros géneros, y en mitad de ese clima de interconectividad fue cuando llegó el auge del UK Funky, un género que se fundamenta por completo en el restablecimiento de vínculos entre los sonidos del underground londinense y las emisoras de radio pirata y lo que había existido antes. Esta recopilación, gracias a que es prácticamente toda instrumental, ofrece una localización la mar de interesante de esas conexiones: una exposición desnuda de los ritmos y los mecanismos de producción que definen las reglas laxas del funky.

Resulta particularmente instructivo observar unos cuantos nombres familiares por aquí: no sólo están Zed Bias y MJ Cole en representación de la generación UK Garage, sino también gente como Seiji, de la escena broken beat, e incluso Switch (camuflado bajo su alias Solid Groove) e incluso Radio Slave, que proviene de la escena house internacional dominante. Todos ellos han respondido a la reanimación vigorosa del funky a partir de los ritmos del house, aportando piezas que son espectacularmente crujientes y energéticas a la vez. En algunos casos esto significa tener que exhibir conexiones con estilos anteriores –un tema instrumental de Zed Bias y el “Dancing” de Omar, por ejemplo, vienen enlazados en una secuencia de house clásico que puede ayudar a recordar a unos cuantos mocosillos de la escena que las síncopas rítmicas afrocaribeñas del funky no son una novedad en sí mismas.

Otros, en cambio, suenan extraordinariamente modernos. El remix de Radio Slave para el dúo vienés formado por Stereotyp y Al-Haca consigue apuntillar de manera admirable los platillos discordantes y los destellos láser del los tracks funky más duros, creando una muy impactante fusión de siete minutos de dancehall robótico, mientras que el “Volcano Riddim” de Cole se decanta por abrillantar en alta definición los patrones de cuerdas sintetizadas del grime clásico. Y el remix de Solid Groove para “Sunship” es de los que van por libre, con insinuaciones de jungle galopante, eructos abruptos de acid y palmas al estilo “Diwali Riddim” que sustentan con entereza los fraseados ragga de Warrior Queen.

En cualquier caso, nada de lo que haga la vieja guardia puede eclipsar a los productores más puros del funky. El “Sirens” de Hard House Banton suena ahora mejor que nunca, concentrando su musicalidad en un sonido de sirenas de policía que suena profundamente subversivo y en ese bajo pulsante que nos retrotrae a dos décadas atrás, hasta el “Energy Flash” de Joey Beltram, tanto que la sofisticación de sus acordes sostenidos y sus sonidos subliminales hacen que suene especialmente hiper-moderno. El “Pulse Vs Flex” de Lil Silva se basa en el mismo truco de las sirenas, aunque en su caso las hace sonar en plena armonía sobre un ritmo seco que transforma el viejo grime en un trote pleno de suspense, a kilómetros de distancia de cualquier idea estándar asociada al house. Y el clásico de DVA en Hyperdub, “Natty”, todavía suena espectacularmente extraño, más sofisticado y desorientador que cualquier otra cosa incluida aquí, gracias a unos ritmos que juegan en su propia liga y nada tienen que ver ni con el house, ni con el dancehall, ni con el grime.

A veces es complicado decidir qué de lo que escuchas es nuevo, viejo o proviene, quizá, de alguna dimensión paralela en la que la música de club ha venido sonando así toda la vida. El remix de los DJs Spen and Technic a cargo de D-Malice incluso podría haber sido publicado por el sello Nu Groove a finales de los 80, tan hábil es su uso de una línea de sintetizador simplísima y un sonido de percusión, mientras que el remix de “Move Down Low” de Grievous Angel te obliga a pensar –de tan familiar que suena– en que, posiblemente, siempre haya existido un género al que llamamos Industrial Soca House. El “Black Sun” de Kode 9 y los respectivos tracks de DVA y Solid Groove son otras muestras de funk electrónico mutante que no atienden a más reglas que a las suyas. Y los instrumentales del “African Warrior” de Donae’o y el remix de Shystie a cargo de Ill Blu, cubiertos ambos por melodías gruesas y triunfales, quizá sean himnos del underground nacidos en el último par de años, pero tienen el aura de los clásicos que llevan mucho tiempo circulando por ahí.

Así que el funky es a la vez retro y futurista, puede sonar como el house clásico, como el grime ondulante, como el dancehall divertido o como algo completamente alejado de todo eso. Es difícil, si escuchamos cualquier tema al azar, llegar a la conclusión de qué define al funky, pero si escuchas toda la secuencia del tirón emerge una imagen clara: no es ninguno de estos sonidos, sino las líneas de conexión entre todos ellos. Este disco no es representativo del estilo tal como se suele escuchar: siendo un género inseparable del trabajo de los DJs, en un formato sin mezclar pierde mucha de la energía que se encontraría, pongamos por caso, en un set de Marcus Nasty, y la ausencia de voces que no sean algo más que cháchara dancehall resulta harto desconcertante, ya que ésta es una escena que ha vuelto a dar protagonismo a las cantantes. De todos modos, esta recopilación va de otra cosa. Consiste en arrojar luz sobre el esqueleto instrumental, la estructura que hace que el funky sea lo que es. Así pues, y en tanto que experiencia auditiva valiosa por sí misma, es un disco seleccionado de manera impecable, un bodegón valioso de un género que todavía busca una forma de autodefinirse, y eso siempre resulta una experiencia excitante.

Joe Muggs

MJ Cole - Volcano Riddim

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