Replicants Replicants

Álbumes

MillionYoung MillionYoungReplicants

7.4 / 10

OLD FLAME RECORDS

MillionYoung ha aparecido casi de la nada –el sello Old Flame confirmaba el fichaje a principios de diciembre del año pasado y a mediados de enero ya estaba disponible en digital, y en CD a partir del 15 de febrero, este debut reluciente– y esto no es lo habitual en su pequeño mundo. En la chill wave entre eufórica y nostálgica primero se abre una página en Bandcamp, se realizan remezclas furtivas, se hace circular una pequeña mixtape por los entresijos de internet y se dan a descargar también económicos y borrosos EPs con canciones que aspiran a ser hits para escuchar en soledad. Mike Diaz, en cambio, no ha necesitado mucho para despuntar: un “Be So True EP” que hizo que el año pasado se despertara la liebre y ahora un “Replicants” que sonríe con la alegría e inocencia de un niño. En su caso, chill wave se entiende por su afición a replicar –imagino que el título viene de ahí– estructuras del synth-pop de los 80 y a difuminarlas bajo una fina capa de sonidos borrosos, producción desaseada y filtros que oculan la voz. Me recuerda de manera muy directa a Twin Shadow, aun siendo Twin Shadow y MillionYoung propuestas tan diferentes en realidad. Pero es la misma figura del hombre orquesta con mucha música en la cabeza y poco contacto con el mundo; en el caso de MillionYoung es una música que se vaporiza y en el de Twin Shadow, que se refuerza a cada escucha.

A medida que van pasando los cortes con una naturalidad implacable, “Replicants” te hace desear que vuelva el verano y el calor, la despreocupación de unas vacaciones. Si el mayor reto de un artista es conseguir crear un mundo –o un paisaje–, Mike Diaz puede darse por satisfecho: su mundo no es particularmente original –praderas de color, amaneceres, siestas, risas, fuegos, naturaleza, con enfoques equidistantes entre el italo, el shoegaze y el twee pop que van apareciendo en momentos clave del álbum–, pero es un mundo tan creíble como el más vívido de los sueños. A tenor de canciones como “Calrissian” o “Forerunner”, se intuye que Diaz es un Peter Pan eterno que no siente la frustración de crecer con amargura, sino como una oportunidad de mantener de modo artificial su joie de vivre. A medida que avanza el disco, y lo recuperas, la sensación que queda es gratificante, aunque no –como se diría en inglés– life-changing. No es nada probable que MillionYoung te cambie la vida, pues, y “Replicants” no es, de eso no tengo ninguna duda, una epifanía. Pero en momentos puntuales, cuando necesitas un antídoto para espantar las malas vibraciones de la habitación, el arroyo de color –que tiene que ver también con Animal Collective, por supuesto, pero sin lo raro de “Merrywheather Post Pavillion” y con todo su optimismo– que es este disco puede ayudarte a tirar adelante. ¿Prozac? ¿Endorfinas? ¿Serotonina? También “Replicants”.

Robert Gras

Millionyoung-Replicants by Old Flame Records

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